Arrinconados. De Sandra de Barraza

Arrinconados, terminan el año los empresarios. La ministra de Trabajo impuso el salario mínimo sin consenso con el sector que genera la riqueza para mantener a la burocracia gubernamental.

Sandra de Barraza

Sandra de Barraza, 23 diciembre 2016 / LPG

Arrinconados… olvidados y retirados del centro de poder y de atención. Este fue el adjetivo que utilizó el periodista para cerrar su reportaje sobre la situación de las comunidades indígenas del área rural del municipio de Nahuizalco: abandonaron su tierra, dejaron de cultivar la tierra, no pudieron recoger su cosecha y muchos no pueden pagar el arrendamiento; los pandilleros se han tomado el territorio en el que sobreviven. Trágico.

Eso se vive en Nahuizalco, en Soyapango, en San Salvador, en Apopa, en Caluco diferentes municipios. En no más que 20,000 km², el gobierno no ha sido capaz de recuperar el control del territorio y mucho menos, de controlar a los grupos organizados, esos llamados pandillas. Han sido capaces de emitir leyes declarándoles terroristas, pero allí no más.

la prensa graficaCualquiera quiere creerle a los funcionarios del Ministerio de Justicia y Seguridad y a los de la Policía Nacional Civil. Cualquiera quisiera creer el informe anual que el presidente de la República dio a la mitad de su período de su gestión. Pero la realidad es distinta a la que describen. En el territorio, ni el artículo n.º 1 ni el n.º 2 de la Constitución de la República se viven, ni se sienten.

Cerramos 2016 con un Consejo Nacional, con más aportes financieros obligados para la seguridad pública, con créditos aprobados, con créditos pendientes y con declaraciones de buenas intenciones que no han logrado erradicar el ambiente de inseguridad en el que diariamente hay que sobrevivir. En el territorio, las pandillas y el gobierno del FMLN ahogan a los gobiernos locales y a los municipios.

Arrinconados… así termina el año para los gobiernos locales que no han podido cubrir sus compromisos ni ejecutar su plan de trabajo con la irregularidad con la que han recibido la transferencia del Fondo de Desarrollo Económico y Social (FODES). El gobierno del FMLN, supuestamente comprometido con la descentralización del Estado, demuestra lo contrario.

Desde fuera de los dos niveles de gobierno es notorio el desprecio por lo local; desde fuera de los dos niveles de gobierno, es notoria la centralización a la que quieren conducir al Estado y al gobierno haciendo declaraciones poco responsables sobre las principales causas por las que no transfieren el FODES. Si por decreto pudieran borrar el espíritu democrático de la población y la mínima expresión del Estado en el territorio, seguramente procederían.

El espíritu centralista de la dirigencia del FMLN les está haciendo olvidar el fuerte sentimiento de arraigo e identidad municipal que la gente tiene y vive. Se puede sobrevivir con las incapacidades del gobierno central porque ese nivel de gobierno está lejos del diario vivir. Pero las exigencias a los gobiernos locales son concretas y reales, son medibles y comparables. Se ven servicios. Y sin en FODES, están en riesgo.

El FODES es una obligación del Estado con los municipios que anualmente debe calcularse sobre los ingresos planificados. Es una estimación que requiere realismo. Pero… el sentido de realidad es lo más ausente en la dirigencia del gobierno central. En los últimos años el gobierno ha hecho cálculos optimistas y al cierre del año 2016 tuvieron sus consecuencias.

Arrinconados… así cerraron la última plenaria los diputados que representan al pueblo entero en la Asamblea Legislativa. No pudieron aprobar el presupuesto 2017 porque el gobierno no fue capaz –porque no quiso– de satisfacer las críticas y las demandas de la oposición y de los que fueran sus aliados. Perdieron la aritmética y difícilmente la recuperan mientras la sensatez y el sentido común prevalezcan.

No hay ingresos suficientes para cubrir con los gastos que no se han incluido. Si se ignora esta realidad, las demandas y presiones para la aprobación de préstamos de corto plazo será mayor que la del presente año. El gobierno central cerró con grandes apuros y llamados de emergencia. Y la historia no puede, ni debe repetirse. Pasamos a 2017, con el presupuesto desfinanciado de 2016 y hay que sincerarse.

Arrinconados, terminan el año los empresarios. La ministra de Trabajo impuso el salario mínimo sin consenso con el sector que genera la riqueza para mantener a la burocracia gubernamental. Hay mil empresas grandes y mil empresas pequeñas. No dudo que estas empresas podrán acomodarse. Pero hay 20 mil microempresas y 5,000 empresas pequeñas que se quedan arrinconadas con la única opción de hacerse informales.

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