Somos un periódico, hemos cumplido con nuestra obligación. Editorial de El Mundo

el mundoEditorial, 5 diciembre 2016 / EL MUNDO

El director de EL MUNDO recibió hace 10 días un auto judicial en el que se le prohibía publicar cualquier información relativa a documentos supuestamente hackeados hace meses a la sociedad Senn Ferrero Asociados. El auto tenía un fundamento jurídico que no negamos, como tampoco tenemos dudas sobre las buenas intenciones del juez que lo dictó.

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Pero hay tres hechos muy relevantes que el magistrado no podía conocer. El primero es que lo que Senn Ferrero intentaba proteger no es la intimidad de sus clientes, sino sus propias prácticas que consisten en asesorar a presuntos evasores fiscales como Ronaldo, Mourinho y otras figuras del mundo del fútbol. Todo indica que esta empresa ha puesto sus conocimientos al servicio de una vasta trama de elusión fiscal. Tales comportamientos no deberían quedar impunes, pero, en cualquier caso, son inmorales e injustificables. Por eso, Senn Ferrero tenía interés en que no se publicaran esos secretos.

Hay que subrayar que nuestro periódico, a instancias de Der Spiegel, que cumplía una obligación legal, envió un cuestionario a Senn Ferrero, que, en lugar de responder y dar explicaciones, se fue al juzgado para intentar amordazarnos.

El segundo hecho relevante es que el juez no conocía que la exclusiva que preparaba nuestro periódico era la revelación de que estrellas del fútbol como Cristiano Ronaldo y otros jugadores de gran notoriedad pública eran los beneficiarios de una presunta red de fraude a gran escala, basada en la utilización de sociedades en paraísos fiscales. Que el delantero blanco diga ahora que está al corriente de sus pagos es una tomadura de pelo.

Y el tercero de los hechos relevantes es que nuestro periódico no podía revelar ningún secreto porque, a las nueve de la noche del viernes pasado, una decena de medios europeos colgaba en sus webs la misma información que aquí no era posible hacer pública. Si EL MUNDO no hubiera difundido nada, el resultado habría sido idéntico porque Der Spiegel o el Sunday Times, nuestros socios en el consorcio, tienen además ediciones que llegan a millones de lectores.

Todo ello es innecesario de argumentar porque lo único relevante en este asunto es que nuestro periódico está amparado por la jurisprudencia para dar a conocer informaciones relevantes y de interés público, lo que prima sobre una posible vulneración de la privacidad. De no haber publicado esta investigación que ha durado siete meses, y en la que han participado 60 periodistas de 12 países, habríamos sido encubridores de una trama delictiva.

Hay un precedente de libro que nos ampara: el caso Falciani. La Audiencia Nacional denegó su extradición y los datos sustraídos a la banca suiza fueron utilizados por Hacienda para perseguir a los defraudadores. De aplicar la lógica del auto judicial, el magistrado debería incriminar al secretario de Estado de Hacienda que se aprovechó de datos robados para actuar contra los evasores.

Hay otros motivos para defender que este auto no puede ser aplicado. Pero baste decir que sería un escándalo que el juez castigara al director de este periódico por cumplir con su obligación y que los delitos cometidos quedaran impunes. Contra quienes tiene que actuar la Justicia es contra personas que presumiblemente han evadido decenas de millones de euros durante un largo periodo de tiempo.

Esto es también muy sustancial porque no es tolerable que en unos momentos de grave crisis social, en un contexto en el que las arcas públicas no pueden atender necesidades básicas, un grupo de deportistas millonarios monte una compleja ingeniería para no pagar sus impuestos. Y resulta también incomprensible que una minoría fanática les justifique y les ampare en contra de la actuación de Hacienda y de los tribunales, como ha sucedido con el caso Messi.

Nuestros compañeros del consorcio han manifestado su incredulidad ante el hecho de que un juez pueda actuar contra el periódico, máxime tras el gran impacto de la noticia en todo el continente. Dicen que resulta imposible en una democracia de Europa. Pero, desgraciadamente, no lo es. Confiamos en que la Justicia actúe con equidad y castigue no al que denuncia el delito sino al que lo ha cometido.

Vea: Football Leaks

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