Cuesta arriba. De Sandra de Barraza

La prevención de la violencia se hace con educación para la convivencia y la integración social. Y esa tarea está claramente descrita en la Constitución de la República.

Sandra de BarrazaSandra de Barraza, 18 noviembre 2016 / LPG

Los funcionarios encargados del ramo de justicia y seguridad insisten, una y otra vez, que la estrategia de combate a la inseguridad está funcionando. Deben insistir sobre el tema porque la sociedad entera hace sacrificios financieros dando “contribuciones especiales” inconsultas. De un día para otro se aprobaron y todos las estamos pagando.

la prensa grafica¿Está funcionando la estrategia? Quiero creerle a los funcionarios que la tasa de homicidios está disminuyendo y que los territorios se están recuperando. La tasa de homicidios es errática. Unas semanas baja, otras semanas sube, el promedio casi es el mismo. La información pública sobre territorios en áreas urbanas obliga a pensar que el Estado sigue ausente. Hay desplazados y colonias abandonadas, muchos activos inmovilizados, muchas familias desintegradas y muchos esperando salir al norte sin importar las condiciones ni las consecuencias.

La información que circula en los medios de comunicación sobre el grado de satisfacción y efectividad de la estrategia obligan a cuestionar a los funcionarios. Hay más dinero ciertamente. Hay más exposición pública. Es verdad. Pero ¿hay eficacia en la lucha contra las pandillas? ¿Hay eficacia en la lucha contra las extorsiones? ¿Hay eficacia en el control de los centros penales?

Cuarenta y cuatro policías han perdido la vida durante el presente año. Las autoridades explican que esto es consecuencia de la efectividad de la estrategia y prometen las peores penas a los responsables. Con esta explicación cualquiera espera que los homicidios continúen. Y con esta explicación, los que deben proteger están solicitando protección. Irónico pero cierto. Así las cosas, difícil convencer que “la estrategia” es la estrategia.

Para consuelo, recientemente se anunció la fuerza trinacional para enfrentar el “monstruo de las pandillas” y al crimen organizado en 600 km² de los tres países del triángulo norte. Si la distribución fuera equitativa, esa fuerza trinacional podría cubrir a tercera parte del territorio, pero según los medios, la acción será fronteriza con “equipos integrados por policías, militares, personal de aduanas, migración y de inteligencia”. La acción será conjunta e integrada.

Y mientras esto sucede y los resultados se hacen sentir, la crisis fiscal demuestra que las prioridades no están claramente asumidas y mucho menos apropiadas. Los recortes presupuestarios están donde más duele y más afecta. Educación ha anunciado un recorte del 20 % en su presupuesto. Y este es un recorte significativo porque afecta la inversión más importante del área social, la inversión en niños, adolescentes y jóvenes que inspiran propuestas y millones de dólares de cooperación internacional en la “prevención de violencia”.

La prevención de la violencia se hace con educación para la convivencia y la integración social. Y esa tarea está claramente descrita en la Constitución de la República. Se educa para desarrollar la personalidad en lo moral, lo espiritual y lo social; se educa para construir una sociedad democrática, próspera, justa y humana; se educa para inculcar el respeto a los derechos humanos y la observancia de los correspondientes deberes; se educa para combatir todo espíritu de intolerancia y de odio; se educa para identificarse con los valores de la nacionalidad salvadoreña. Si esto se hace bien, cualquiera espera que la sociedad esté bien y funcione bien.

Pero la educación continúa sin la prioridad que merece. Los estudiantes que egresan de sexto grado no tienen el perfil que se espera de ellos. Dice el currículo que en este nivel educativo, los estudiantes han desarrollado la comprensión y expresión oral, la comprensión lectora y la expresión escrita; “no solo utilizan el código sino estrategias, técnicas y principios convencionales demuestran que sabe planificar un discurso y construirlo con adecuación, coherencia y cohesión textual”, dice el programa.

El estudiante de sexto grado tiene razonamiento lógico matemático, identifica, nombra, interpreta información; comprende procedimientos, utiliza algoritmos y relaciona conceptos; se comunica con lenguaje matemático y aplica la matemática en su entorno. Se comunica con lenguaje científico, aplica el procedimiento científico para razonar y resolver problemas cotidianos, científicos y tecnológicos; y desarrolla ética en sus valoraciones.

Esto y más tiene el perfil esperado de los estudiantes de sexto grado, estudiantes que por la inseguridad están desertando; estudiantes que en su desempeño demuestran el abismo entre la realidad y lo que está escrito. Penoso. La inseguridad continuará mientras se ignore el papel de la escuela; la falta de oportunidades se mantendrá mientras la calidad de la educación siga siendo tema de quinta categoría.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s