Hacer ciudadanía. De Erika Saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 31 octubre 2016 / EDH

En El Salvador nos quejamos mucho del estado de nuestra política y del trabajo de nuestros funcionarios, del bajo nivel  (técnico o hasta racional) de las discusiones entre los partidos políticos que forman la Asamblea Legislativa y de la poca capacidad de diálogo entre la oposición y el Gobierno al momento de intentar desarrollar políticas públicas. No importa con cuál de las propuestas o ideologías comulguemos, resulta innegable que las discusiones se han tornado estériles y ofrecen muy pocas respuestas viables a los problemas del país.

La mayoría de los ciudadanos estamos convencidos de que el estado actual de la política tiene que cambiar; pero para solucionar algo en primer lugar tenemos que estar conscientes de cuál es o de dónde viene el problema. Nos quejamos que las políticas, la forma de negociar leyes o la forma de tomar decisiones trascendentales para el país no cambian; sin embargo, muchos diputados a la Asamblea diario hoyLegislativa ya han ostentado antes esa silla (hasta más de una vez) sin importar los escasos resultados de su trabajo. Y en el país también ya nos hemos acostumbrado a los funcionarios de carrera o los funcionarios reciclados, que son aquellos que omiten la necesidad de cualquier tipo de especialización para el cargo y tienen la osadía de aplicar casi para cualquier puesto público disponible.

Si El Salvador está en una posición complicada es porque los ciudadanos lo hemos permitido y seguimos tolerando las actuaciones que tanto nos molestan. En primer lugar, somos los responsables de votar por las personas que componen la Asamblea Legislativa; si seguimos teniendo una política deplorable es porque continuamos votando por las mismas caras, haciéndonos los del ojo pacho con las acciones polémicas y pareciera que no nos han indignado lo suficiente los indicios de enriquecimiento ilícito, la mala administración de fondos públicos y varias de las decisiones torpes que los funcionarios han tomado. Muchos de los involucrados en decisiones controversiales se esperanzan en la memoria cortoplacista del salvadoreño y confían en que todas las decisiones polémicas  serán olvidadas por los votantes.

Por otra parte, seguimos teniendo los funcionarios ineficientes y fieles a algunas líneas partidarias porque simplemente la mayoría de  ciudadanos no se involucra o no les importa la elección de los funcionarios de la Corte Suprema de Justicia, Corte de Cuentas, Fiscalía General, Corte de Cuentas, Tribunal Supremo Electoral, entre otras instituciones. Nos quejamos que no hay control de la forma en que se utilizan los fondos estatales, pero no decimos nada sobre la omisión de la Asamblea Legislativa de elegir a los  magistrados de la Corte de Cuentas o de la apatía de los diputados a realizar un procedimiento objetivo que garantice la elección de los mejores perfiles.

Si esperamos que la situación política cambie, es necesario que como sociedad nos involucremos de forma más activa en el quehacer de nuestros funcionarios. Las redes sociales facilitan la interacción entre políticos y ciudadanía, pero también hay que buscar alternativas para que estos se vean obligados a rendir cuentas de sus acciones y omisiones; es necesario que los funcionarios de elección popular se acerquen a la población a presentar programas de acción y resultados, no solamente en tiempo electoral para pedir el voto, sino en el día a día para resolver los problemas. En pleno siglo XXI ya no nos podemos conformar con que nos ofrezcan el discurso de las buenas intenciones, sino que nos urge ver gente que de verdad trabaje por el beneficio del país.

Nos encontramos a más o menos un año y medio de las elecciones. Lo invito a usted, ciudadano responsable, a que se involucre un poco más en la conformación de la Asamblea Legislativa y en la elección de funcionarios. No se conforme con palabras y caras bonitas, exija propuestas desde ya para quienes quieran su voto e investigue los resultados brindados por el que se quiera reelegir. La indiferencia a estos temas únicamente contribuirá a que las cosas sigan igual o se pongan peor. Es responsabilidad de cada uno de nosotros, desde nuestra trinchera, hacer ciudadanía por El Salvador.

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