Kamikazes fiscales. De Roberto Rubio

Sí existen actitudes y declaraciones irresponsables que crean condiciones subjetivas para alimentar el pánico.

Roberto RubioRoberto Rubio, 24 octubre 2016 / LPG

Recientemente han circulado en las redes sociales afirmaciones de que el gobierno prepara un “corralito”, que se sacarán los colones para pagar a empleados públicos, que es inminente la desdolarización. Nada de esto es cierto.

No cabe duda que tenemos una crítica situación fiscal, y está claro que si no se hace nada, en un medio plazo podemos vernos sometidos a presiones por una “desdolarización forzada”, algo que casi nadie quiere. Sin embargo, no estamos al borde del precipicio. Hay tiempo y condiciones para que ello no suceda: el gobierno tiene fondos en el sistema bancario y cuenta con otros mecanismos para no caer en impago, las la prensa graficaremesas representan un sustantivo flujo de dólares que funcionan como importante amortiguador, nuestro sistema financiero es sólido, hay soluciones técnicas para resolver la crisis de liquidez gubernamental, y es factible que antes que finalice el año se tengan algunos acuerdos políticos que le bajen tensión a la problemática fiscal. No hay condiciones objetivas para el pánico.

Pero sí existen actitudes y declaraciones irresponsables que crean condiciones subjetivas para alimentar el pánico. Ahora resulta que hasta los que desde las esferas oficiales afirmaban hace algunos meses que éramos una maravilla de economía, se volvieron catastrofistas. Ahora son los primeros que esgrimen una indescifrable emergencia nacional y recurren al “cuco” del impago como parte de su estrategia negociadora. Mientras tanto, desde ciertas esferas de la oposición no faltan algunos que le hacen de Nostradamus, vaticinando una fecha determinada para el fin del mundo (se dijo que era el 7 de octubre). Ambas posiciones alimentan irresponsablemente la incertidumbre y el nerviosismo de los mercados, inversionistas, ahorrantes, presentes/futuros pensionados; ambas posiciones nutren a los kamikazes de uno y otro lado, a los abanderados de la teoría del caos.

Ahí están los kamikazes opositores que sugieren que la crisis vaya a fondo, que no hay que negociar con el gobierno, que hay que dejarlos que quiebren, que los impagos ampliarán el malestar social hacia el gobierno e incrementará la simpatía hacia la oposición, etcétera. No cabe duda que la oposición no puede darle todo lo que pide el gobierno, o caer en el simplismo de aprobarle los $1,200 millones a cambio de una ley, que tiene que usar su única fuerza negociadora al tener en sus manos la llave de los 56 votos para aprobar préstamos, y que con esto último puede inducir cambios de rumbo a la irresponsable política fiscal que tenemos. Sin embargo, si el gobierno cae, si cae en impago técnico, si estalla una crisis fiscal, entonces se llevarán de encuentro al conjunto de la economía, con nefastas consecuencias para todos. Por muy ineptos e irresponsables que sean, no se les puede dejar caer.

Ahí están también los kamikazes del oficialismo que sostienen que no hay que negociar con ARENA y menos aceptar las condiciones del FMI, que se le puede echar la culpa a este partido de las consecuencias sociales del impago y dirigir las protestas sociales hacia ellos, que no importa si se llega a la desdolarización pues así se puede resucitar su deseado colón y contar nuevamente con política monetaria, que de las cenizas que deje el caos se puede construir el nuevo y alternativo modelo, etcétera. No se dan cuenta que permitir semejante situación significará un suicidio político para el FMLN, quien seguramente no levantaría cabeza por varios años.

Estas posiciones kamikazes que circulan en conversaciones privadas, y malintencionadamente en redes sociales, atentan contra la sensatez y racionalidad que la coyuntura demanda, tienden un manto de incertidumbre que genera un nocivo e innecesario nerviosismo en el mercado nacional e internacional, y para nada favorece la salida a la crítica situación fiscal que vivimos actualmente. Son enfoques que contaminan las difíciles negociaciones entre el gobierno y la oposición, ya de por sí seriamente infectadas por el virus de los cálculos electorales. Ojalá las negociaciones den buenos frutos, y que las posiciones kamikazes se estrellen contra sus propios barcos, y no contra el bienestar de la población.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s