Acuerdos de sostenibilidad fiscal o al despeñadero. El mensaje de la comunidad internacional. De Alberto Arene

Nunca pensó el FMLN que su gobierno dependería de ARENA y del Fondo Monetario Internacional para viabilizar fiscal y políticamente la 2.ª mitad de su gobierno. Pero tampoco pensó ARENA que desde la oposición terminaría salvando al gobierno del FMLN para evitar que el país se vaya al despeñadero, llevándoselo de encuentro…

alberto-arene2Alberto Arene, 13 octubre 2016 / LPG

Ha sido necesario que lleguemos al estado de insolvencia fiscal, con deudas de corto plazo acumuladas que superan los mil millones de dólares con otros mil millones de impagos programados el próximo año (octubre de 2016-septiembre de 2017) para que el presidente haya declarado esta semana el Estado de Emergencia Nacional. Y también para que la comunidad internacional le haya dicho al gobierno y al FMLN, a ARENA, y también a los grandes empresarios nacionales, que o llegan a acuerdos de sostenibilidad fiscal pronto, o nuestro país caerá en el despeñadero. Lo respaldaron con un buen diagnóstico, una agenda sustantiva y una clara hoja de ruta, en un documento integral de 244 páginas. Gracias, amigos.

la prensa graficaSu diagnóstico, perspectiva y propuesta es bastante coincidente con las hechas en decenas de artículos de esta columna de opinión en los últimos dos años, donde explicamos que el problema era grave, que sería cada vez peor, que su naturaleza es estructural, y que había que llegar a acuerdos cuanto antes, dentro de una estrategia integral de sostenibilidad de la deuda pública de mediano y largo plazo. Afirmamos que el problema principal era el agotamiento del modelo económico de la posguerra de muy bajo crecimiento liderado por la promoción del consumo y de las importaciones, y por la exportación de gente, necesitándose la transformación estructural del modelo económico al que el documento se refiere: “Un modelo de crecimiento que pretendió el fomento de la actividad del mercado, sin atender apropiadamente la potenciación de las capacidades productivas de la sociedad y de la población en general”.

Después de afirmar que el promedio del tamaño del Sistema Público no Financiero en los últimos cinco años ha sido de 23.4% y que los tamaños de los gobiernos del mundo oscilaron alrededor del 34.6% del PIB y en América Latina rondaron el 34.4%, el documento afirma: “Encontramos, que la magnitud del Estado salvadoreño sigue siendo relativamente baja en comparación con la región, por lo que el principal problema parece estar en el lado de los ingresos… (‘No obstante, ha tenido un crecimiento lento, pero sostenido durante la última década, del 18.7% en 2004 al 21.4% en 2015’)”.

Hablar de ingresos fiscales es hablar en primer lugar del crecimiento de la producción nacional de bienes y servicios, y de una reforma fiscal integral pro-crecimiento que estimule la inversión privada y pública.

En cuanto a la situación fiscal, el documento afirma: “La falta de orientación estratégica nacional de El Salvador ha llevado a que la situación fiscal sea sumamente complicada y se caracterice por la existencia de déficits fiscales permanentes; niveles de deuda que amenazan con convertirse en insostenibles en el corto plazo; una rigidez presupuestaria significativa ocasionada por el establecimiento histórico de candados en la ejecución del gasto; y una insuficiente cantidad de recursos financieros para afrontar los compromisos vigentes”.

Para ello se deben aplicar reglas fiscales (de endeudamiento, de balance presupuestario, de gasto, y de ingreso) para contener presiones de gastos excesivos y asegurar la responsabilidad fiscal, señalando que “en una sociedad políticamente tan polarizada como la salvadoreña, existe el riesgo importante de que un sector que ha hecho gobierno en el pasado y que hoy juega el rol de oposición política busque impulsar reglas fiscales para limitar el margen de acción de la administración gubernamental de su adversario político… El sector oficialista que buscaría evitar un ataque político por la vía de reglas fiscales sería el identificado con el Gobierno del Presidente Sánchez Cerén, el partido Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) y en general con la ciudadanía posicionada con la izquierda ideológica…”.

Tanto al gobierno/FMLN como a la ANEP/ARENA se le acabó el espacio y el tiempo para posponer un acuerdo de sostenibilidad fiscal. De cara a las próximas elecciones, los primeros intentarán minimizar los costos políticos del ajuste, moderándolo al máximo, mientras los segundos intentarán maximizarlos sin compartirlos. Tanto el presidente de la República como el presidente del COENA avanzarán tanto como se lo permitan sus consensos internos, debiendo cada quien evitar cualquier acción o declaración que afecte la precaria unidad de su contraparte.

Nunca pensó el FMLN que su gobierno dependería de ARENA y del Fondo Monetario Internacional para viabilizar fiscal y políticamente la 2.ª mitad de su gobierno. Pero tampoco pensó ARENA que desde la oposición terminaría salvando al gobierno del FMLN para evitar que el país se vaya al despeñadero, llevándoselo de encuentro…

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