Pacto fiscal en serio. De Luis Membreño

El país ha tenido la necesidad de un pacto fiscal desde hace varios años.

luis-membrenoLuis Membreño, 3 octubre 2016 / LPG
Lo que se hizo con el “Proyecto de Mesa limpia” que diseñamos en el equipo de transición de Mauricio Funes en abril y mayo de 2009 fue una especie de pacto fiscal, ya que ARENA asumió su responsabilidad de las deudas que tenía con proveedores ($260 millones), se refinanció los $800 millones que se tenía en Letras del Tesoro (LETES) ya contando los $300 millones que se emitieron para pagar proveedores y que compraron los bancos, se re direccionaron préstamos que se tenían aprobados con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo por $650 millones y con eso el gobierno de Funes tuvo la oportunidad de iniciar bien su gobierno, pero el escenario recesivo de la economía de ese año, en el que la economía terminó cayendo -3.1 %, hizo que el déficit fiscal se aproximara al 6 % del PIB y los organismos internacionales fueron muy flexibles con el gobierno entrante para que pudiera pasar la gran tormenta de esos años.

la prensa graficaEn 2013, antes de las elecciones presidenciales de 2014, hicimos un esfuerzo significativo con María Eugenia Brizuela de Ávila, Abraham Rodríguez, Fidel Chávez Mena, Roberto Rubio, Francisco Altschul, Josué Alvarado, David Escobar Galindo, Gerson Martínez, Fabio Castillo y este servidor por lograr que todos los partidos políticos a través de sus secretarios generales o presidentes y sus candidatos a la presidencia y vicepresidencia firmaran un documento en el que expresaban su intención de trabajar en la construcción de un plan de nación, que entre otras cosas incluía un pacto fiscal. La comunidad internacional nos acompañó en este esfuerzo y el 1 de noviembre de 2013 se hizo un evento público en el que firmaron todos los partidos políticos y sus candidatos a la presidencia y vicepresidencia excepto el FMLN. Habíamos tenido varias reuniones preparatorias con Marcos Rodríguez del FMLN, Miguel Ángel Simán representando a Plan País de Norman Quijano y con Merlin Barrera representando a Tony Saca y el documento había sido consensuado, pero dos días antes de la firma, el FMLN sacó un comunicado en los periódicos indicando que no firmaría.

Fue una gran pena que el FMLN y que el ahora presidente de la República Salvador Sánchez Cerén no firmaran el acuerdo de intención de negociación de un acuerdo de nación ya que los más necesitados y los más beneficiados de haber firmado ese documento eran ellos y hoy no estaríamos en esta situación tan apremiante. La falta de visión del FMLN y de sus líderes en el sentido de saber que tenían una gran posibilidad de ganar las elecciones de 2014 y que eso les permitiría tener acuerdos que les simplificarían la tarea de gobernar con mayor tranquilidad y en un ambiente de baja polarización política fue un error que hoy estamos pagando todos.

En lo que va del año 2016 varios hemos venido insistiendo en la necesidad de que se negocie un pacto fiscal entre ARENA y el FMLN, pero que además incluya al resto de fuerzas políticas representadas en la Asamblea Legislativa. Se han hecho esfuerzos privados por lograr que se establezca un proceso de negociación en serio, pero el FMLN y el gobierno del presidente Sánchez Cerén no parecen entender que ya no hay atajados, ni otras opciones a tener que negociar con ARENA un acuerdo fiscal integral. No se puede vivir apagando los fuegos de los siguientes días, hay que negociar un acuerdo para el período 2017-2020. El problema no son los $71 o los $105 millones que necesitan para octubre para pagar pensiones y subsidio eléctrico, el problema de fondo radica en que las finanzas públicas no requieren de parches sino de una cirugía mayor y el responsable de liderar ese proceso es el Ejecutivo que está en manos del presidente Sánchez Cerén y de su equipo de trabajo. Ellos tienen esa responsabilidad histórica.

El llamado que hacemos al presidente Sánchez Cerén es a que piense que todavía tiene por delante la responsabilidad de administrar el gobierno hasta el 31 de mayo de 2019, o sea que todavía les quedan dos años ocho meses y algunos días. Es decir que le queda demasiado tiempo a esta administración como para no hacer lo que se tienen que hacer y si además quieren otros cinco años más de gobierno no pueden centrarse en sus problemas de octubre de 2016, ni siquiera en los de diciembre de 2016, sino que tienen que negociar en serio una solución integral al problema de las finanzas públicas con miras a que en 2019 el problema esté resuelto y que con ello puedan aspirar a otros cinco años de gobierno.

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