Necrofilia Política. De Roberto Rubio

“Aquí yacen los piratas que asaltaron la rica Venezuela y la dejaron navegando en mares de miseria”.

Roberto Rubio, 26 septiembre 2016 / LPG

Durante una entrevista en el programa televisivo Frente a Frente, compartía las cámaras con el buen amigo Miguel Fortín Magaña, exdirector del Instituto de Medicina Legal. Exponíamos nuestros puntos de vista sobre la coyuntura sociopolítica del país. Y cuando opinábamos sobre las posiciones y comportamientos políticos de algunos miembros del FMLN en torno al acontecer nacional, se me vino a la mente una idea, quizá evocada por la actividad forense: la de calificar dichas posiciones y comportamientos de Necrofilia Política.

la prensa graficaLa Necrofilia, según una de las versiones de los diccionarios en línea, hace referencia a la “atracción que siente una persona hacia la muerte y hacia todos los aspectos relacionados con ella”, o “a la seducción que siente una persona hacia los aspectos relativos a la muerte”. Por tanto, y perdón por el atrevimiento lingüístico y conceptual, la Necrofilia Política haría referencia a aquellos que se sienten seducidos hacia ideas, enfoques o experiencias políticas fallecidas o a punto de fallecer. Bajo la Necrofilia Política, la compleja, cambiante e intensa vida del presente y su despliegue hacia el futuro, queda atrapada en las inertes tumbas del pasado.

Necrofilia Política hacen algunos dirigentes del Frente cuando le siguen apostando al cementerio del llamado Socialismo del Siglo XXI, donde pronto descansará la supuesta revolución bolivariana. Se sienten atraídos por un faro que ya no alumbra, y donde se van a estrellar los barcos con tripulaciones cegadas por la espesa niebla ideológica. Sobre el mausoleo de la moribunda Venezuela de Maduro leeremos el siguiente epitafio: “Aquí yacen los piratas que asaltaron la rica Venezuela y la dejaron navegando en mares de miseria”.

Bajo la dinámica de la Necrofilia Política, se prefiere ir a conmemorar la “involución sandinista” impulsada por una corrupta dictadura que ha hecho resucitar a Somoza, ir a celebrar el aniversario de la muerte de Chávez, visitar el pasado y no el futuro de Cuba, asistir al moribundo encuentro de los países no alineados, etcétera, que ir al encuentro del primer mundo, mantener una activa presencia en el debate académico y político que sobre la región centroamericana se lleva a cabo en los círculos Washingtonianos, ver hacia la Alianza del Pacífico, etcétera.

La Necrofilia Política aproxima a las desfasadas prácticas que justamente han contribuido a los fracasos de los autodenominados gobiernos de izquierda: autoritarismo, populismo, intolerancia hacia la crítica, calificar de traidores o agentes del imperialismo o la oligarquía a los que no piensan como ellos, evitar el debate y el disenso interno, pensar los hechos con manuales y eslóganes simplistas, etcétera. La Necrofilia Política impide entender que la realidad evoluciona hacia sociedades cada vez más abiertas e informadas, donde se acelera el debate y circulación de ideas, donde florece la dialéctica entre la duda y la certeza, donde hay ciudadanos más urbanos y pensantes y menos clientelares.

Nos encaminamos hacia Estados más vigilados, no solo internamente por los contrapesos institucionales propios de la democracia, sino también externamente gracias a la creciente participación ciudadana en el quehacer público.

La lucha contra la corrupción e impunidad es parte de ese proceso de mayor escrutinio ciudadano hacia los Estados. La presión que hoy existe hacia el gobierno del FMLN en la materia no es producto, como se interpreta desde la Necrofilia Política, de una conspiración maquiavélica de la derecha opositora (aunque sin duda trata de sacar ventaja de ella), o de intentos golpistas desestabilizadores. A este gobierno le tocó un momento histórico donde la lucha contra la corrupción e impunidad se ha convertido en parte importante del quehacer internacional, donde crece su relevancia dentro de los procesos de desarrollo, donde los ciudadanos son menos tolerantes y más exigentes frente al flagelo, donde se dispone de más tecnología informativa, donde los funcionarios están más expuestos al sol.

Los que practican la Necrofilia Política, imposibilitados de percibir la dinámica de la vida a su alrededor, algún día no les quedará más remedio que deleitarse con su propio ser inanimado. Y desde ahí, desde ese encierro que mata, asistirán tarde o temprano a su propio funeral.

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