La Némesis del FMLN. De Joaquín Samayoa

Joaquin SamayoaJoaquín Samayoa, 22 septiembre 2016 / EDH-Observadores

En la mitología griega, la diosa Némesis castigaba a los que desobedecían a aquellos que tenían la potestad de mandarlos. En la emergente cultura democrática salvadoreña, esa misión la ha venido realizando la Sala de lo Constitucional de la CSJ frente a cualquier sujeto político que pretenda desobedecer o ignorar los mandatos y regulaciones establecidos en la Constitución de la República de El Salvador.

observadorLa Sala realmente no castiga, pero sí obliga a todos por igual a someterse a las normas constitucionales. Eso le ha resultado sumamente inconveniente y molesto a un partido que está empeñado en conseguir el poder absoluto, reduciendo a una mera formalidad la separación de los tres poderes del Estado y anulando cualquier obstáculo jurídico a sus pretensiones antidemocráticas.

Para mala fortuna del FMLN, sus dos gobiernos han debido operar bajo la lupa de una Sala de lo Constitucional integrada mayoritariamente por juristas verdaderamente comprometidos con su misión, personas rectas que no se doblegan ante presiones políticas y no ocupan sus cargos para obtener ventajas personales ni para conseguir la simpatía o aprobación de nadie.

La elección de estos altos funcionarios judiciales no fue muy diferente de cualquier otra elección de segundo grado, sometida a los cálculos y apuestas de los partidos políticos que siempre han buscado asegurarse la posibilidad de manipular y someter a los funcionarios que eligen. Pero en esa ocasión, para buena fortuna de la institucionalidad democrática de nuestro país, se equivocaron.

Al momento de constituir la nueva Sala de lo Constitucional en 2009, uno de sus cinco magistrados se conservaba del grupo anterior y se consideraba suficientemente dócil. Dos de los nuevos candidatos habían mostrado consistentemente afinidad con corrientes políticas de izquierda. El FMLN pensó que, con tres de cinco, el control de la Sala era pan comido. ARENA, por su parte, no podía ponerse moños de doncella, porque la fuerza del bloque de derecha en la Asamblea había sido socavada por el transfuguismo. Aceptó a Florentín Meléndez y a Sidney Blanco como un mal menor, frente a otros candidatos de izquierda más radical.

No pasó mucho tiempo para que los cuatro nuevos magistrados, haciendo a un lado las inclinaciones ideológicas que pudieran tener, se constituyeran en un equipo de trabajo muy cohesionado. Pronto llegaron las primeras sorpresas. En vez de engavetar demandas, como era lo habitual, empezaron a trabajar duro para resolver las que iban presentándose y también las que llevaban años sin resolverse.

Las primeras sentencias que elaboró la Sala perturbaron a todos los partidos políticos, perjudicando más directamente al PCN y al PDC, que junto al grupo que hoy es GANA se habían aliado con el FMLN bajo la consigna “Todos contra ARENA”. Sin embargo, algunas de esas sentencias también les resultaron molestas a los empresarios de los grandes medios tradicionales de comunicación social, con lo cual se daba una clara indicación de que la Sala sería igualmente acuciosa en todos los puntos del espectro ideológico.

La partidocracia no tardó en reaccionar y, desde entonces, no han cesado los intentos de desacreditar y reducirle poder a la Sala de lo Constitucional, comenzando con el infame decreto 743 que tuvo que ser prontamente derogado. En lo sucesivo y en distintos momentos, todos los partidos de oposición se han ido desligando de la estrategia que buscaba neutralizar el poder de la Sala. Sin embargo, al FMLN ese grupo de indomables magistrados se le ha vuelto una verdadera obsesión y lo ataca cada vez con mayor frecuencia y virulencia.

Siendo la esencial función de la Sala el control constitucional del ejercicio del poder, no es extraño que sea el FMLN el partido que se siente más perjudicado por la potestad que tiene la Sala para invalidar leyes y actos de gobierno. Ya que el FMLN ha estado a cargo del poder Ejecutivo y ha dominado la correlación de fuerzas todos estos años en la Asamblea Legislativa, es lógico que haya sido ese partido el que más ha incurrido en actos reñidos con los preceptos constitucionales.

Eso puede haber dado la falsa impresión, explotada demagógicamente por el FMLN, de que los magistrados de la Sala favorecen a ARENA o a la derecha. Irónicamente, es el FMLN el que le ha dado un rol tan prominente a la Sala, ya que esta instancia judicial no puede actuar por propia iniciativa, sino únicamente en respuesta a demandas de amparo o inconstitucionalidad, que no habrían sido tantas si el FMLN hubiera hecho un intento honesto por legislar y conducir el gobierno sin atropellar las normas constitucionales.

Estoy convencido de que estos mismos magistrados que les provocan tantas agruras al presidente Sánchez Cerén y a otros altos dirigentes del FMLN, igual le habrían contado las costillas a ARENA si este partido hubiera sido responsable de actuaciones contrarias a la Constitución. La acusación de que la Sala favorece a ARENA es totalmente infundada. Los desacuerdos que muchos tenemos con algunas de esas sentencias no tienen nada que ver con sesgos políticos o ideológicos, sino con corrientes de pensamiento jurídico.

Tampoco tiene fundamento el alegato de que la Sala se atribuye funciones que competen a otros poderes. Nunca la Sala ha pretendido legislar; únicamente da las pautas necesarias para que las enmiendas que por su mandato haga la Asamblea a las leyes no estén reñidas con la Constitución.

Finalmente, la acusación de que la Sala es parte de una conspiración para derrocar al gobierno del FMLN es tan absurda que no merece comentarios. Ese es el caballito de batalla del partido oficial para invalidar cualquier cuestionamiento que se haga a la gestión de su gobierno y a las actuaciones de sus cuadros en otras instancias del aparato estatal. Mucho más fácil para ellos y mucho más beneficioso para el país sería que reconozcan y enmienden sus errores y que renuncien, de una buena vez, a tener el control absoluto del Estado.

Si el FMLN sigue empecinado en su curso de acción y en su discurso obsoleto, se distanciará cada vez más de la gente y la Sala de lo Constitucional seguirá siendo su Némesis, al menos hasta el 2018.

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