Dos homenajes críticos a mi amigo Héctor Silva. De Paolo Luers

Hoy cumpliría 69 años mi amigo Héctor Silva. Reproduzco aquí dos homenajes que le dediqué en diciembre del 2011 luego de su muerte, que muchos sentimos que nos robó a uno de los pocos políticos honestos y visionarios del país. En diciembre del 2011, ya llevaba dos años y medio el gobierno del FMLN con Mauricio Funes de presidente, ya era obvio que esto no era el cambio que el país necesitaba para resolver sus problemas históricos. Pero leyendo mi adiós a Héctor me doy cuenta que en este momento todavía muchos nos aferramos a la idea que en algún momento la izquierda democrática, desmarcándose claramente de la ortodoxia y del populismo del FMLN, podía constituirse como opción de poder y de cambio. Hoy, luego de 7 años de gobiernos del FMLN, este optimismo se ha desvanecido, en gran parte por la ausencia de líderes democråticos de izquierda como Héctor Silva.

Paolo Luers

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Carta de adiós a Héctor Silva

Paolo Luers, 10 de septiembre 2011 / MAS! y SIGUIENTE PAGINA

Querido Héctor:
screen-shot-2016-09-19-at-11-26-25-amNos vas a hacer falta. Luego del episodio de este gobierno vamos a necesitar, más que nunca, a la gente decente, pensante y visionaria para reconstruir la izquierda salvadoreña. O sea, comenzar a construir una izquierda moderna. Es irónico: Ya no vas a estar con nosotros cuando al fin llegue la hora que tanto has anhelado: la hora de la izquierda democrática que trabaje para reformar y humanizar el sistema político y económico, en vez de seguir buscando como sustituirlo con modelos desfasados.

Siempre pensábamos que tu momento era en el 1999 cuando, siendo alcalde de San Salvador, apuntaste a la presidencia. Pero te diste en la madre contra el muro de ortodoxia y dogmatismo en el Frente. En vez de postularte para la presidencia, el partido te expulsó…

Luego pensábamos que tu hora era el 2004, cuando el país enfrentó el dilema terrible de escoger entre Schafik Handal y Tony Saca – y apareciste vos como candidato del centro y de la razón. Tampoco era tu hora. Vos no estabas hecho para enfrentar con decisión al FMLN proyectándote como la verdadera izquierda. El país prefirió el populismo de Saca como antídoto contra el comunismo. Los dos sabemos que de nada le ha servido esta decisión…

Tu verdadera hora histórica hubiera sido luego del fracaso de este gobierno Funes-FMLN, para recoger los pedazos de la izquierda y crear una fuerza socialdemócrata que sí puede fortalecer la democracia de nuestro país.

Vos sabés que nunca estuve de acuerdo que vos entraras a este gobierno del FMLN y de Funes. Sin embargo, tuviste tus razones para sí entrar, y las puedo respetar: Creíste firmemente que desde el gobierno se podía transformar al FMLN y convertirlo en una fuerza política responsable. Aunque esta ilusión se frustró, hiciste un buen papel en el gobierno. No te desgastaste en los estériles debates entre Funes y el FMLN, y no te metiste en el fango de la corrupción, del populismo y del cinismo que se ha apoderado de este gobierno. Juntos con otros, de dedicaste a cumplir bien con la administración pública, manteniendo abierta la opción de una futura izquierda responsable.

Aunque ya no estés cuando se trate de hacer realidad esta opción, serás uno de sus arquitectos. Adiós, Héctor!

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Héctor Silva

Paolo Luers, 9 de diciembre 2011 / EDH-Observador

observador¿Qué tipo de presidente hubiera sido Héctor Silva? Miles de veces me hice esta pregunta. Ante la disyuntiva que nos plantearon los dos partidos grandes en las elecciones del 2004: Schafik Handal o Tony Saca, yo me apunté a trabajar en la campaña de Héctor Silva. No tanto para que ganara, porque esto obviamente era imposible, sino para que nazca una tercera fuerza, una izquierda democrática.

Héctor fue un excelente alcalde capitalino. Encabezó exitosamente una coalición del Frente con el CDU y grupos ciudadanos independientes. Tan bueno que estuvo al punto de erigirse como candidato presidencial del FMLN para el 1999. Esta era la oportunidad del Frente de convertirse en una fuerza de izquierda moderna, plural, capaz de gobernar y reformar al país.

Pero lo que muchos vimos como oportunidad histórica, Schafik y los demás líderes ortodoxos dentro del FMLN lo vieron como peligro. Literalmente me dijo Schafik en 1998: “Prefiero perder las elecciones y mantener el carácter revolucionario del partido, antes de permitir que ganemos con Silva y nos convirtamos en un partido socialdemócrata.”

Quien sabe si Héctor Silva hubiera ganado en el 1999. Si hubiera peleado en serio la candidatura, nadie se la hubiera podido quitar. Pero Héctor no fue hecho para el pleito, siempre ha sido un hombre de la concertación, del equilibrio, del entendimiento. Sabía que si él insistía en su candidatura y si apostara consecuentemente al espíritu de renovación que en estos años prevalecía dentro del FMLN, podía imponerse, pero al costo de la división del Frente y tal vez incluso de enfrentamientos violentos.

Se retiró de la candidatura y luego del partido. Historia que se repitió 5 años después con Óscar Ortiz, quien ganó las primarias, pero aceptó la decisión del partido de falsificar el resultado y declarar candidato presidencial a Schafik Handal. Con la diferencia que Héctor se apartó del partido y Óscar se quedó esperando su turno.

En el 2004 muchos vieron agotada la capacidad de ARENA de conducir el país en su camino a construir la democracia y el progreso. Los cinco años de gobierno de Saca confirmaron esta tesis. También vieron agotado el esfuerzo del FMLN de construir una mayoría alrededor de su modelo de socialismo autoritario. En este sentido parecía lógica la candidatura de Héctor Silva del 2004 y el esfuerzo de crear una nueva fuerza política capaz de romper la polarización.

Sin embargo, este esfuerzo fracasó. No solo el intento de ganar la presidencia, sino también el esfuerzo de crear una nueva fuerza política. Cayó en vano, porque Héctor y sus aliados nunca se decidieron a definir con claridad el carácter de esta nueva fuerza. Apuntaban de manera vaga a un difuso “centro político”, y nunca se atrevieron a decir: esta es la socialdemocracia disputando al FMLN el liderazgo en la izquierda.

Nuevamente, meterse en un enfrentamiento de este tipo no estaba en Héctor Silva, el hombre de los puentes y del diálogo.

Cuando en el 2009 Héctor Silva se sumó a la campaña de Mauricio Funes, yo lo critiqué fuertemente. No pudo entender -y lo dije en público – que luego de toda su historia con el FMLN llamara a votar por la bandera rojiblanca. Héctor me explicó que le daba el beneficio de la duda a Mauricio Funes: “Si este hombre realmente quiere desde el poder presidencial transformar la izquierda en una fuerza reformista y democrática, yo le voy a apoyar…”

Yo le dije: “Vos deberías saber que el FMLN nunca se iba a dejar transformar desde afuera, y tampoco por personajes que ellos consideran ‘tontos útiles’ y ‘compañeros de viaje’. Además, en este gobierno los únicos que realmente creen en una izquierda democrática, sos vos y un par de gatos que ahora son útiles darle credibilidad a la campaña… A Mauricio Funes no le interesa por nada este concepto.”

Lastimosamente, tuve razón. Héctor Silva se incorporó al gabinete de Funes, como tal vez su mejor administrador público, pero no lo dejaron avanzar ni un milímetro a la realización de su ideal: romper la polarización creando una fuerte izquierda democrática.

Entonces, ¿qué tipo de presidente hubiera sido Héctor Silva si hubiera peleado en el 1998-99, hubiera tomado por asalto la candidatura de la izquierda y tal vez ganado? No sé si hubiera sido mejor presidente que Francisco Flores, quien ganó en 1999. Pero seguramente, si Héctor se hubiera convertido en presidente en el 1999, la izquierda se hubiera transformado. Tal vez se hubiera dividido en una fuerza ortodoxa y otra reformista y socialdemócrata. Tal vez Silva hubiera fracasado, pero con dignidad, dejando huellas positivas. Estoy casi seguro que nos hubiéramos incluso evitado la recaída en el populismo y cinismo que marcan las presidencias de Tony Saca y Mauricio Funes.

¿Qué tipo de presidente hubiera sido Héctor Silva? ¿Un presidente como el alcalde Silva? Nunca lo vamos a saber. Héctor nos dejó, uno de los pocos hombres de la política salvadoreña que han logrado despertarnos confianza, esperanza y respeto, incluso en sus derrotas.

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