Hijos de la guerra en tiempos de paz

Este debate fue realizado el 16 de enero de 2007, en el marco del 15 aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz. Formó parte de un proyecto llamado “Encuentros – la cena política de El Faro” (2005-2007), patrocinado por el PNUD y coordinado por Paolo Luers. Consistía en convocar a personalidades de distintas militancias o inclinaciones polítcas, y de las más diversas disciplinas, a una cena-debate, coyos contenidos luego fueron transcritos, editados y publicados en un sitio anexo a El Faro, que lastimosamente ya no se encuentra en línea. Pero 40 de los debates están doumentados en el libro “Buen Provecho – el ring político se hace mesa”, editado en el año 2007 por El Faro y el PNUD.

Paolo Luers

Ilustración: Ricardo Castellón

Ilustraciones: Ricardo Castellón

A 15 años de firmada la paz en El Salvador, una nueva generación tiende a cambiar la militancia partidaria por un compromiso político desde trincheras propias y nuevos márgenes de tolerancia. La guerra, coinciden, es algo que no se debe repetir.

Estas impresiones resultaron luego de la invitación que ENCUENTROS realizó a seis jóvenes que tienen una cosa en común: Son hijas e hijos de los principales protagonistas de los dos bandos de la guerra. Participaron Claudia, hija del presidente Alfredo Cristiani, Juan Orlando “Toto”, hija del general Orlando Zepeda; Eduardo, hijo del mayor Roberto D’Aubuisson; Estela, hija del capitán Francisco Mena Sandoval; Rodrigo, hijo de Salvador Samayoa, y Lilliam, hija de los comandantes Claudio Rabindranath Armijo y Ana Guadalupe Martínez.

Discutieron sin perjuicios, de una manera sorprendentemente crítico y autocrítico. Todos manifestaron admiración –y al mismo tiempo una distancia crítica- a sus padres.

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Paolo Lüers (Moderador):

Bienvenidos. Hemos armado este formato de debate en Encuentros de lo más privado, menos oficioso – y hemos logrado que los políticos de este país, que normalmente asisten aquí, hablen en esta mesa de una manera mucho más relajada que cuando están frente a la Asamblea o frente a las cámaras de televisión. Ese es el propósito de estos Encuentros: mostrar que se puede tener un debate con diferentes puntos de vista, donde hay tolerancia, donde quedan claras las coincidencias como las coincidencias.

Hoy tenemos un experimento que me entusiasma de antemano: que estén aquí los hijos de los protagonistas. Invitamos a los hijos para ver qué agarramos una perspectiva diferente. O no tan diferente, quien sabe, pero seguramente más fresca. Si tuviéramos aquí a los papás, esta sería una ronda muy ilustre, porque tendríamos al ex presidente de la República en la época de la paz; tendríamos al fundador de ARENA; tendríamos a un general y jefe del Estado Mayor a la par de uno de sus oficiales que se hizo comandante insurgente; además a uno de los principales jefes militares de la guerrilla y a dos de sus principales negociadores y firmantes de la paz.

De nadie de ustedes estoy esperando que me refiera aquí la opinión de su papá o de su mamá. Creo que esto no va a pasar, porque sé que todos aquí son personajes que tienen sus propias opiniones. Estoy contento también por tener aquí en la mesa a 3 mujeres – tampoco siempre logramos esa composición.

Quiero empezar con unas preguntas un poco personales: ¿Hasta qué punto ustedes sienten que los acompañan los mismos fantasmas que a sus papás? ¿Tienen las mismas limitaciones de conciliación? ¿O todo eso ya no es válido para ustedes?

En este mes, el país está celebrando 15 años de la vigencia del Acuerdo de Paz. Es un acuerdo que fue hecho para que la generación de ustedes viva de otra manera que sus papás; para que no tengan que pelear los conflictos de las maneras como lo hicieron sus papás. ¿Ustedes se sienten amarrados a las posiciones políticas históricas de la generación de sus padres? Quiero empezar con Claudia….

Claudia Cristiani:

screen-shot-2016-09-17-at-1-36-54-amNo, no me siento para nada atada a la misma situación o a la misma manera de ver las cosas. Es completamente diferente lo que nosotros estamos viviendo ahora. El hecho de que estemos aquí es la prueba de eso. No creo que ni yo ni nadie de los que estamos aquí o de nuestra generación entre a una situación con el mismo pensamiento, el mismo antecedente que nuestros padres o madres. Creo que es completamente diferente.

Estela Mena:

La guerra es lo peor que le puede suceder a una nación. No resuelve la mayor parte de las cosas. Porque todo sigue más o menos igual. Nunca hay una revolución completa. Siempre hay desacuerdos. Siempre hay alguien que piensa diferente.

Yo trato de vivir mi vida de una forma no partidista – siempre política, pero no ser de un partido, porque el partido me ha desilusionado en muchos aspectos. Mi familia ha sufrido mucho por eso y yo siento que hay formas de arreglar las cosas siempre hablando. Yo no me imagino un El Salvador donde no pueda hablar, que no pueda salir en las noches. Es algo que me lo cuentan, yo no lo viví. Entonces, en caso que esto me hubiera pasado a mí, yo posiblemente habría hecho lo mismo. O posiblemente no.

Moderador:

Eduardo, vos sos el único en esa ronda que está políticamente activo, partidariamente. ¿Para vos son vigentes las fronteras ideológicas que separaron a tu papá de los papás de Lilliam, Rodrigo y Estela? ¿Los enemigos de tu papá son tus enemigos, los amigos de tu papá son automáticamente, políticamente dicho, tus amigos?

Eduardo D’Aubuisson:

No necesariamente. De la guerra a la fecha hay una diferencia abismal. Yo no viví la guerra adultamente. Ese tipo de temas de la vida política durante la guerra ya no tienen nada que ver para mí. Siempre siguen las diferencias en el espectro político, pero tenemos hoy una manera de debatir y de plantear alternativas. Ya no es como aquella enemistad o aquel odio. De hecho yo estoy en el Parlacen y tengo sentado atrás mío al hijo de Schafik Handal y pasamos platicando bastante seguido. Creo que todos enterramos el odio porque quisimos hacerlo.

Moderador:

Entonces, ¿tenés con Handal hijo una relación que quizás hubiera sido imposible entre sus padres?

Eduardo D’Abuisson:

No creo que hubiera sido imposible, porque los dos estaban en política y en algún momento –de haber estado vivos- se hubieran encontrado y hubieran tenido una situación similar: tener que sentarse en una mesa y hacer leyes. Lo que pasa es que uno deja el odio y ese tipo de cosas, quedaron con la firma de la paz, quedaron en el olvido, y revivir esto y prejuzgar a la gente no tiene sentido.

Moderador:

Toto, en estos días se ha hecho muchísimo balance sobre si hay reconciliación o no. Y los que han hecho balance son los que tenían que reconciliarse, porque estaban en guerra unos contra los otros. Desde del punto de vista de la siguiente generación, ¿vos sientes un problema de reconciliación o no reconciliación en tu vida?

Juan Orlando “Toto” Zepeda:

Somos una generación nueva. Tengamos o no tengamos preferencias políticas, siempre vamos a tener una tendencia y alguna identificación. Independientemente de de lo que históricamente uno haya vivido, una va creando su propio criterio.

Ahora, desde mi perspectiva, yo te puedo comenzar a contar un poco de lo que yo siento, si hay o no hay reconciliación, de lo que yo veo con la vieja casta política, digámoslo así, y qué es lo que esperaría yo de una nueva casta política. Yo me desarrollo como un consultor, y gracias a Dios le doy que me da la oportunidad de generar empleo en este país. Eso muchas veces eso me impide tener un tipo de polaridad política o tendencia política que yo pueda demostrar. Eso no significa que no la tenga.

La guerra tuvo sus razones, tanto políticas como sociales, las cuales nos llevaron a un conflicto bastante largo y bastante duro. Nosotros lo sufrimos en carne viva. Para nosotros fue algo duro el ver y sufrir por nuestros padres, que -independientemente en que bando hubieran estado- estuvieron en constante amenaza a que fueran asesinados y a que a nosotros mismos nos pudiera pasar algo. Y ellos sufrieran por ello.

screen-shot-2016-09-17-at-1-37-55-amPienso que en estos días sí hay un poco más de aceptación. Yo estudié en la UCA, tenía compañeros que estaban metidos en el FMLN y que estuvieron incluso combatiendo algunos. Eso no significaba que yo no les iba hablar a esas personas. Es más, yo tenía que ver qué era lo que pensaban, qué es lo que querían, cuál era su realidad. Eso me llevó a mí a comprender diferentes escenarios: lo que yo viví desde una manera como un hijo de militar – y cómo lo veía otra gente.

Todavía hay mucho camino por recorrer, pero eso camino que recorrer lo siente más lejos la vieja casta política, la que todavía está luchando por algún tipo de ideología romántica.

Lo que dijo Claudia es muy cierto: No estaríamos aquí si no supiéramos o quisiéramos escuchar lo que tiene que decir toda la gente. Somos lo suficientemente grandes para formar nuestro criterio y nuestras tendencias no basadas en lo que nuestros padres hicieron. Hay cosas donde puedo identificarme con mi papá, hay cosas donde no puedo identificarme con él. Hay cosas donde yo me identifico con las cosas del Frente o de Arena o del PCN. Hay veces que no puedo yo conciliar con ningún criterio de los partidos.

Hay cosas pendientes, pero no creo que ahorita la situación que vivimos sea de conflicto. Hay problemas muy arraigados en nuestro país, en nuestra sociedad, pero estamos en una etapa totalmente diferente.

Moderador:

Rodrigo, ¿vos crees que entre ustedes sería más fácil arreglar el país? (ríen todos)

Rodrigo Samayoa:

Firmenme, por favor… (ríen) Ni idea. Estamos en una nueva situación. O sea, la situación de conflicto y resolución del conflicto son pasado. Es un pasado reciente que todavía tiene mucha influencia. Por primera vez estamos celebrando la firma de los Acuerdos de Paz, cuando se había desaparecido del calendario de fiestas.

Todavía hay mucha gente -no sólo entre los políticos, no sólo dentro de los partidos- con resentimientos o que todavía no han podido dar los pasos de olvidarse del pasado. Y entiendo por qué. Las cosas que sucedieron fueron graves, nos marcaron. Marcaron una época. Creo que los que estamos acá coincidimos bastante -hasta donde he escuchado en las participaciones- que podemos, primero, sentarnos a platicar, escuchar los distintos puntos de vista; y no sólo eso, sino que nos interesa escuchar los diferentes puntos de vista y poder plantear soluciones a los problemas del país.

Para contestar la pregunta que me hiciste -si nosotros pudiéramos afrontarlo mejor-: Tienen que pasar muchos cambios, tienen que haber reformas políticas importantes para seguir avanzando en este proceso. Y eso no sólo depende de personas, sino de estructuras y del sistema. El sistema como está funcionando tiene ciertos problemas y acarrea ciertas dificultades. Los dos partidos protagonistas difícilmente se pueden poner de acuerdo. Básicamente, el único acuerdo que han tomado desde hace dos años es éste que van a firmar mañana, que les ha costado mucho. Aún tienen mucha oposición ambos por lo que van a firmar. (Nota del editor: Se refiere al acuerdo consensuado entre todos los partidos sobre reformas pendientes, que se iba a firmar el 15 de enero. Al fin, no se firmó porque ARENA le retiró el apoyo.) Todavía falta mucho, pero yo creo que sí se va caminando y se van dando pasos importantes. Cuando haya de verdad un cambio generacional en las estructuras partidarias, también se puedan ir dando más avances en este sentido.

Moderador:

Lilliam, vos sos la más joven de esa ronda. Recién graduada, buscando ahorita dónde insertarte en la vida profesional y –posiblemente- política. Has vivido afuera varios años. ¿Cómo encontrás el país ahorita a 15 años de terminar la guerra, el país que te ha dejado la generación anterior, la de tu mamá y tu papá que hicieron la guerra y negociaron la paz?

Lilliam Armijo:

Yo me fui cuando salí del colegio en el 2000. Tenía 16 años y ahorita tengo 22. Pasé en Costa Rica, y es impresionante la diferencia. Estamos tan cerca y Costa Rica tiene un nivel de asesinatos de 15 al año, ó 20, más o menos. Regreso y encuentro al país muy mal. Muy mal en el sentido de la seguridad. Viví aquí del 93 al 2000, y fue una época muy dura, pero creo que es normal después de una guerra. Una época de amenazas, pero también de mucha conciliación. Porque en la guerra era todo blanco o negro. Creo que nuestros papás no nos trasmitieron eso, de que todo es blanco y negro, esto es malo y esto es bueno…

La primera pregunta que vos decías, si los fantasmas de tus papás te siguen. Pues, en parte a mí me siguen. Cuánta gente muerta, los tíos, abuelos, los sobrinos. Uno no debe de olvidar, pero no se debe de poner en resentimiento, sino de avanzar y de hacer una cosa positiva, trabajar por el país. Porque se ha dejado mucho del lado lo social, sí lo encuentro mal, lo encuentro mal…

Moderador:

Tomo eso lo que Lilliam dice como punto de partida para la siguiente ronda: El país está mal. Ella viene de Costa Rica y lo encuentra mal. Creo que es difícil, por lo menos en los aspectos que ella ha tocado, contradecirla.

¿Está mal el país porque sus papás hicieron mal los Acuerdos de Paz? ¿O está mal porque ustedes todavía no han agarrado la cosa o no lo hacen mejor que sus papás? ¿Esta mal porque el cambio generacional todavía no se ha dado?

Toto Zepeda:

screen-shot-2016-09-17-at-1-38-49-amFijate que es triste realmente ver un país en el cual hay una inseguridad increíble en términos de criminalidad. Y no creo que sean los padres de nosotros los que nos dejaron esto. Ha habido realmente una gran pérdida de valores, de identidad nacional, de respeto hacia las autoridades. Hay un anarquismo de ciertos sectores, los cuales saben que tienen condescendencia de algún sector político y pueden seguir desarrollando lo que les da la gana y adonde quieran.

Ahora, tenemos fenómenos exógenos que no podemos controlar. Se tiene que hacer un mayor esfuerzo -y se está haciendo hasta cierto punto un mejor esfuerzo- en términos de la criminalidad. Porque tenemos un fenómeno llamado pandillas, el cual ya no es exclusivo de Estados Unidos o de El Salvador, sino que es una tendencia que se ha regado a nivel latinoamericano y fuera de Latinoamérica. Siento que eso requiere de medidas más fuertes para poderlos contrarrestar.

Hay condiciones sociales también, la falta de oportunidades para que la gente pueda acceder a un trabajo digno y permanente que le de seguridad. Hay gente que se trata de aprovechar de las situaciones, y hay gente también que se ha desarrollado con un estilo de vida cómodo. A veces traigo empresas a este país y no encuentro recurso humano que quiera trabajar en ellos. Independientemente cual es, un trabajo es dignidad, te da respeto para ti mismo. Te hace valerte.

La parte criminal sí es triste. No quiero que sean mal interpretadas estas palabras, pero te digo, cuando un guardia se ponía en un pueblo, la gente se cuadraba y había respeto. Porque había respeto a la autoridad. Esto no significa que vamos a meter a la Guardia de regreso. O que van a cometerse x cantidad de abusos contra la población. No. Pero de alguna u otra manera tiene que hacerse valer la autoridad.

Sin embargo, yo veo optimista el futuro, definitivamente. Totalmente. ¿Por qué? Porque la responsabilidad tarde o temprano va a comenzar a recaer sobre nosotros. Y tenemos una perspectiva totalmente diferente.

Eduardo D’Abuisson:

Totalmente de acuerdo con lo que dice Toto. Para agregar algo: Los Acuerdos fueron la paz de una guerra armada. Era una guerra. Hoy estamos viendo otro tipo de situaciones, que no necesariamente vienen del conflicto armado. El que haya gente violenta, gente armada, pandillas, crimen organizado – puede haber un poco que venga de la guerra, pero yo creo que ya no es ése el problema. Son descuidos de todo el sistema: del gobierno, de la policía, de la fiscalía, de los jueces, cambios de leyes… No creo que tenga una vinculación real con la época de la guerra este asunto. Es un asunto actual.

Estela Mena:

screen-shot-2016-09-17-at-1-39-10-amEl hecho de que las cosas estén mejor, no significa que estén bien, y tampoco que uno se tenga que conformar con como están las cosas y cerrar los ojos y no decir que realmente están mal. Están muy mal. Por ejemplo, yo tengo dos niñas. Y ahorita mi principal objetivo es de alguna forma irme de aquí, porque aquí nunca voy a tener casa propia, nunca voy a tener un trabajo que me de un salario digno, nunca voy a poderlas poner en un colegio. También amenaza la violencia y digo todos los días que salgo de mi casa: “Hoy no voy a regresar”.

Yo sí creo que es en parte a causa de la guerra, porque hay un montón de gente que todavía está muy descontenta, hay un montón de gente que todavía no tiene trabajo. Me pregunto si yo estuviera en el lugar de una persona que está trabajando en una maquila. Vaya, es un trabajo digno, pero cuando estás viendo que un montón de gente está viviendo de otra forma, está comprándose otras cosas, tiene casa, tiene carro, va a comprar a Multiplaza, sale a comer todos los días – y bueno, yo tengo un trabajo digno, donde yo trabajo en una maquila y le doy arroz y frijoles a mis hijos, entonces yo no estaría bien, y posiblemente mis hijos fueran delincuentes.

Antes, el maestro les pegaba a los niños y la mamá los ponía sobre el maicillo. Era otra forma de educar. Ahora es otra mentalidad, se trata de que los niños entiendan por qué tienen que estudiar y no se les pega. Tienen derecho los niños. Entonces, no es que la autoridad por lo que tú decís, Toto, fusil en mano, pues así cualquiera te hace caso…

Toto Zepeda:

No funciona.

Estela Mena:

Eso no funciona. El problema es que no se ven los problemas desde abajo. El país está así porque la gente desde chiquitos está así. Los que son delincuentes ahora, es porque las mamás no tienen trabajo, porque los papás son alcohólicos, pero no es porque ellos quieran…

Toto Zepeda:

Estoy en desacuerdo con eso. Mi familia viene del campo. Mi papá es campesino. Mi mamá venía de una familia que no era acomodada. Tengo amigos y familiares que no han tenido la misma suerte o las mismas oportunidades que uno puede tener. Y no por eso nos vamos a hacer delincuentes.

Estela Mena:

Yo sé que el hecho de ser pobre o ser rico no te dice por dónde vas. También hay delincuentes que tienen mucho dinero, no sólo es la pobreza…

Moderador:

Cuando Toto habla de la falta de autoridad, ¿tiene que ver esto con el país todavía dividido y que no hay un consenso sobre adónde ir, que podría poner en sintonía a toda la sociedad sobre valores compartidos?

Para la generación mía de los que hemos participado en el conflicto, eso sería la explicación. Pero quiero saber si para los más jóvenes esto todavía es el problema, el de la polarización, de la falta de consenso – no solamente sobre programas políticos, legales, sino sobre adónde llevar el país. Un ideal compartido te hace más fácil tener autoridad, respeto y reglas comunes, ¿o no?

Lilliam Armijo:

En los Acuerdos de Paz se hicieron instituciones del sistema judicial, del sistema electoral. El FMLN que existe hoy ya no es el que firmó los Acuerdos de Paz. Los dos grandes partidos políticos piensan en cómo verse bien y boicotear el proyecto del otro – y el país no avanza. Estoy de acuerdo de que la polarización es muy culpable en que el país no avanza…

Rodrigo Samayoa:

Los Acuerdos de Paz cumplieron su función histórica. Nos hicieron pasar de una época de conflicto armado a una nueva época en la cual existen espacios para escuchar distintas opiniones y existen oportunidades para construir un nuevo país. Comparto tu optimismo, Toto, de que El Salvador tiene oportunidades y puede ser un gran país. Pero hasta allí. Esos son los Acuerdos de Paz. Que de los Acuerdos de Paz o del conflicto acarreemos algo de polarización – puede ser. Pero yo creo más que la dinámica actual de los partidos no es la de buscar consensos. Tampoco debería ser solamente la de buscar consensos. Tienen que haber grandes consensos. Hay grandes temas en los que nos tenemos que poner de acuerdo. Pero no en todo tenemos que estar de acuerdo. Ese no es el punto, yo no quiero que la ideología de Arena sea como la ideología del Frente o la del PDC.

 

Lilliam Armijo:

Pero cuando Arena no propone, o propone algo y el FMLN no está de acuerdo, el FMLN tiene que proponer algo. Pero a veces no propone nada. Se quedan en “no, no estamos de acuerdo”.

Estela Mena:

Yo no tengo ningún partido. Definitivamente el Frente es una cosa ahorita que es malísima, igual que Arena. Veo los dos peleándose y es como si estuviera viendo a mi mamá y a mi papá peleándose y ninguno de los dos tiene la razón – y que allí están dándole, dándole y dándole. Y uno sólo viendo. ¿Y cuándo se van a callar y van a ver lo que es bueno para mí?

Rodrigo Samayoa:

Esta no puesta de acuerdo, este no poder avanzar en los puntos, este quedarse en sus ideologías o en sus perspectivas – eso, para mí, es el punto que se tiene que tratar de cambiar y es allí donde deberíamos de trabajar. Si eso requiere un cambio generacional, no lo sé. No necesariamente. Pero ciertamente ese es el punto donde se debería de trabajar para establecer un nuevo modelo, una nueva forma de hacer política en este país.

El punto que mencionaba Toto sobre el orden me parece muy importante. Uno de los mayores problemas que tenemos ahorita es el orden. Vivimos en un caos. En un desorden. Y lo vemos en todos los temas. Yo que trabajo en la parte de medio ambiente – ni hablar, esto es un caos. El problema es ¿cómo establecemos ese orden? Sinceramente, ese tema es de los pocos donde veo el peligro de regresar a situaciones donde no deberíamos de estar: de exigir un orden, de imponer un orden, de obligar a un orden – y eso sí lo consideraría un retroceso.

Eduardo D’Aubuisson:

Los valores, ese es el gran asunto. Polarizados o no polarizados, la sociedad salvadoreña -política, civil, social, todo- tenemos que ponernos de acuerdo en cómo vamos a generar valores. Hay mucha gente que no tiene principios ni valores y no los estamos inculcando, ni en el colegio, ni en la calle, ni en la familia. Entonces allí es donde empiezan a salir problemas.

Moderador:

Es algo -les tengo que decir- extraordinario. Normalmente son los jóvenes que en una sociedad se dan en la madre contra los valores y el orden que los viejos han impuesto. Son los jóvenes los rebeldes. Así yo lo he vivido toda la vida. Y aquí veo que los bichos están pidiendo valores y orden, y están criticando a los viejos que no han logrado establecer valores y orden. Eso me parece extraordinario. A ver si se confirma que realmente sea el consenso eso.

Lilliam Armijo:

Sí, está bien lo de los valores. Los valores, principios, ética, que los metan en el sistema educativo. Donde por cierto no están los Acuerdos de Paz, ni la guerra. Las nuevas generaciones tienen una amnesia terrible. Son apáticos totalmente de la política. Cero motivación los pequeñitos. ¿Qué querés hacer? Irme a Estados Unidos. Y se ha dejado muy afuera la parte social. No se hizo nada. Se habló mucho de cambios de instituciones, pero lo que me sorprende es la parte económico social. Se habló de un foro económico social, pero fue un fracaso, nunca se dijo nada, se ha dejado mucho la parte social afuera.

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Claudia Cristiani:

Todavía como país -y como individuos- tenemos un pie en el pasado y apenas un par de dedos en el futuro. Entonces, hay todavía mucho espacio para muchas contradicciones que conviven en el país y esto quizás es parte del mismo proceso.

Tenemos situaciones como la necesidad de tener ese tipo de trabajos como los de la maquila, que definitivamente deben de ser considerados una solución temporal. Pero no se está dando paralelamente el siguiente paso que se tiene que dar.

Hay cosas que han cambiado y eso está bien, pero no quiere decir que no tenemos que exigir más cosas. No es suficiente lo que se ha logrado – y sin embargo, no podemos esperar más. Hay muchas cosas que han mejorado y hay gente que ahora sí tiene un salario que antes no lo tenía – pero hay gente que todavía se está muriendo de hambre. Esa es la realidad y desgraciadamente no tenemos tiempo suficiente para esperar, no sólo los cambios generacionales, porque sería demasiado “pomposo” de nosotros pensar que nosotros lo podemos solucionar también en el tiempo que quizá la generación pasada ha tenido. Porque hay cosas que no se pueden solucionar de un año a otro, o en 5 años. Hay otros países que han pasado por un proceso similar en otros siglos y han tardado décadas y décadas y décadas en llegar a donde están ahorita – y nosotros lo queremos todo ya. El problema es de que hay vidas de por medio en esa espera. Es quizás donde está la tragedia de la situación, que no podemos encontrar una solución tan rápida, pero en el proceso se están perdiendo muchas cosas. Sin duda estamos viviendo procesos que no son exclusivos de El Salvador, que es la polarización. O sea son un montón de cosas que nosotros le achacamos a otra generación, que es la realidad de todos. Quizás hay que pararse un poco y ver las cosas con más frialdad y no tratar de encontrar soluciones así grandiosas, sino que soluciones más pequeñas que cada uno puede contribuir en diferentes aspectos. Porque tú decis: “Es que no estoy interesada en la política”, pero las soluciones no sólo se encuentran allí, yo puedo promover soluciones criando a mis hijos…

Moderador:

Eduardo, te quiero hacer una pregunta relacionada a tu quehacer político dentro de Arena. Estamos hablando de cambio generacional. Arena siempre dice: Nosotros ya lo hicimos, tenemos un presidente y una la dirección joven que no han sido protagonistas en la guerra. Y siempre se dice: Bueno, en el Frente hace falta el cambio generacional…

Eduardo D’Aubuisson:

Arena siempre tiende a renovarse. La idea es renovar siempre la esfera de mando del partido. Si se queda un mismo político haciendo lo mismo por 10-15 años seguidos en el mismo cargo, probablemente ya no tiene más que dar.

Yo estoy totalmente de acuerdo que no tenemos que buscar que la juventud salvadoreña se interese como tema primordial en la política, sino de que se interese en temas de país. Hay varias maneras de involucrarse. La política es lo más aburrido y lo que menos gracia puede tener para un joven involucrarse. No se trata queriendo meter a todos a este “circo político”, diciendo que sea la política el “Hollywood” de los jóvenes, sino de empezar a conscientizarlos en su hogar, el en voluntariado que tiene que tener la juventud hacia la sociedad en temas importantes como el medio ambiente.

Lilliam Armijo

Tenés toda la razón, Eduardo, que se involucren en el tema país, que no digan: “Me voy a ir a los EEUU”, como decís vos, Estela…

Estela Mena:
¡A Estados Unidos no!! (ríen todos)…

Toto Zepeda:
Hay una cosita que hay que agregar acá: Yo me siento orgulloso de mi papá y yo creo que todos aquí nos sentimos orgullosos de nuestros padres, quienes marcaron una pauta en la historia de este país, marcaron un hito en la historia en este país, trascendiendo de un problema armado, de un conflicto armando, a conformar una sociedad, en la cual nos podemos sentar aquí todos, independientemente de la bandera política que puedan tener, y podemos hablar y nos tomamos un café o un té verde o lo que sea, y platicamos por lo menos…

Moderador:

Para ver si te entiendo bien: Lo que más te hace orgulloso de tu papá no es que haya hecho la guerra, sino que ha tenido la capacidad de hacer la paz….

Toto Zepeda:

No es esa la pregunta. Es más dirigido al rol que jugó cada uno de nuestros padres. Les tocó cumplir su rol desde el punto de vista de cada uno, tanto al presidente, como a los padres de todos nosotros. Jugaron su rol, el cual les correspondió en el momento político histórico de su país.

Ahora, lo que habla Lilliam, la indiferencia. La indiferencia política es responsabilidad de nosotros, simple y sencillamente. Si yo me pongo a gritar en las calles: “¡No tengo trabajo!”, “¡está sucio!”, “¡volaron 100 palos!” – yo no participo de esa manera. Claudia tiene razón, desde mi casa, criando mis hijos, estoy haciendo algo. Eduardo dice: “Vamos al voluntariado”. Cada uno tiene que ser responsable de aportar -aunque sea un poquitito- si tenemos amor a este país, para que esto vaya cambiando.

Estela Mena:

Yo soy apolítica porque siento que esa no es la forma. Primero, porque yo no estoy allí. Yo no soy presidente. Yo lo hago desde mi realidad que es el arte. Desde mi arte yo trato de hacer política, tratando de inculcar valores, de hacer cosas que dignifican el trabajo de la gente. Jamás me voy a poder poner de acuerdo con esa gente de los partidos. Eso ni tan siquiera lo toco. Hay otras formas en que se puede aportar, pero no siento que sea estando en tu casa. Eso sí no creo. Porque es un núcleo demasiado reducido.

Moderador:

Está claro que no se trata de interés político en el sentido de que los jóvenes se vuelvan militantes partidarios. Hay quienes dicen -y yo creo que tienen razón- que hay un desfase aquí en el país: Los partidos todavía son partidos de conflicto, de militancia, no son partidos de ciudadanos. No se trata de construir militancias, sino construir ciudadanía entre los jóvenes.

Rodrigo Samayoa:

Precisamente ése es el punto, ese es el nuevo modelo que debiéramos de buscar. O sea, desde la organización local de barrio, de ciudadanos que conviven en un espacio determinado. ¿Quiénes son los que se van a preocupar por las cosas donde yo vivo? Los que viven alrededor mío, los que comparten mis mismos problemas, los que viven la misma realidad. En base a eso es que se puede ir creando acción, para no decirle política. Porque eso es en realidad lo preocupante, la inactividad. No que no se involucren en la política partidaria. No, es la inactividad, es la apatía…

Toto Zepeda:

¡Eso es!

Estela Mena:

Tener iniciativa…

Rodrigo Samayoa:

Mucha gente dice: Yo me sumo. Si usted me dice qué vamos a hacer, yo lo hago. Pero, ¿quién es el que va a tomar la decisión o quién es el que va a decir “yo organizo esto, a mí me interesa el tema del Espino”? Una cosa es decirlo y otra cosa es actuarlo.

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Moderador:

El mismo interés de preservar el Espino podrían tener gente de izquierda, derecha, evangélicos, católicos…

Rodrigo Samayoa:

De eso estoy seguro. En el tema del Espino hay mucha gente de derecha y mucha gente de izquierda que están de acuerdo en que se tiene que proteger. Hay otros que velan por sus propios intereses, que no son necesariamente políticos partidarios, que son los que les interesa utilizar ese espacio.

Moderador:

Se podría decir: Sus padres sí han armado un país con suficientes libertades y espacios para que uno pueda actuar como ciudadano, así como dice Rodrigo. Lo que no han hecho es desmontar los bloqueos ideológicos que siguen dominando la política. ¿Se puede decir así?

Rodrigo Samayoa:

Pero no creo que sea nada más de nuestros padres, ni de la generación anterior. Yo creo que es más amplio.

Eduardo D’Aubuisson:

Los cambios se van generando a medida en que la sociedad los va exigiendo. En medio ambiente, en temas de democracia, en un montón de cosas, la sociedad ya está empezando a demandar más. A qué nivel nosotros los políticos nos vamos a poner en sintonía con lo que se está demandando, ese es el punto. Y yo por eso hago a un lado los Acuerdos de Paz. Ese fue un acuerdo para cerrar un capítulo armado. Fueron bastante exitosos. Ahora, esas instituciones que se crearon, probablemente muchas tienen que modernizarse. Otras tienen que mejorar. Se tienen que talvez que crear más instituciones.

Toto Zepeda:

Lo que hay que agradecer es el legado de que yo tengo la libertad de venir a sentarme con todos ustedes aquí a hablar, a hacer y deshacer. El legado que nos han dejado nuestros padres es válido, es valioso.

Moderador:

Entonces, ¿cuál es el problema de los valores? Aquí la gente admira al más vivo, no al más ético. Eso tiene que ver con la falta de valores que vos mismo dijiste, Toto. ¿Qué valores tenés vos? Trata de formular los valores que tendrían que estar vigentes para que haya orden.

 

Claudia Cristiani:

Una de las principales actitudes que quizás la generación de nuestros papás tuvo y que se perdió durante la guerra o después, no sé en qué momento, y que debemos de recuperar pronto es el sentido de comunidad, el sentido de que somos parte de algo más grande que nosotros. El sentido que todas nuestras acciones contribuyen positiva o negativamente a la comunidad. Si ellos se metieron al conflicto y tomaron las decisiones que tomaron en su momento, fue por eso, porque se sentían comprometidos con algo más grande que ellos. Y eso se ha perdido ahora y muchos de los problemas que tenemos ahora recaen en eso. Porque si uno en su trabajo lo hace de forma deshonesta y eso es aplaudido…

Estela Mena:

Uno está todo desilusionado porque ve que en el gobierno están robando tanto dinero, y Tony Saca gasta tanto dinero en publicidad. Yo voy a estar haciendo mi trabajo super honestamente, pero tengo el gran ejemplo arriba…

Lilliam Armijo:

Cuando vine, un amigo me dijo: Te voy a dar un consejo. Aquí al que trata de sobresalir en la sociedad, la sociedad salvadoreña le hace presión para ser mediocre. Y es cierto. O sea, serrucharle el piso al otro, la cultura del más vivo – y eso es en parte por la falta de valores y de ética. Afecta la base que sostiene la paz. La paz no sólo es la ausencia de guerra, sino se tiene que mantener esa planta con valores, un cambio generacional, actitudes de respeto al derecho…

Moderador:

No le hagás caso a ese consejo, por favor. Ser mediocre, eso sería lo peor.

Lilliam Armijo:

No, el consejo era ese: No le hagas caso cuando la sociedad te hace presión cuando uno trata de hacer las cosas bien.

El libro

El libro

Toto Zepeda:

Otra cosa es la falta de liderazgo en este país. Aquí no hay líderes. El último líder que quedó de la izquierda era Schafik Handal, eso era un líder. Roberto D’Aubuisson, ése era otro líder. José Napolpeón Duarte, ese era otro líder. Eran personas a los cuales uno admiraba, tenían carisma, se imponían, daban a la gente esperanza.

Moderador:

Pero hay otros, Toto, que dicen que todos los que vos has nombrado eran caudillos -caudillos que correspondían a la situación del conflicto- y que la democracia necesita otro tipo de liderazgos.

Toto Zepeda:

No estamos hablando de caudillismo, estamos hablando de liderazgo. Sean o no sean caudillos, eran líderes. Y ese liderazgo no lo tenemos ahorita.

Rodrigo Samayoa:  

Para mí, el líder de ahora o la persona que tenga la capacidad de involucrar y de generar esas expectativas puede ser que salga de un partido, pero no debiera ser una persona de partido. Debiera de ser un líder de ideas, un líder de proyectos, de iniciativas que sean independientes del espectro político de donde vienen. Por ejemplo, puede ser el tema medio ambiente, puede ser delincuencia. Hay muchos temas e ideas que son importantes.

Sería ideal que un empresario tomara la iniciativa y promoviera de verdad y desarrollara la acción social de la empresa privada, pero que de verdad se comprometiera e eso. La responsabilidad social de la empresa privada. Que la creara. Que la promoviera. Que no buscara medias tintas. Ese tipo de ideas, ese tipo de liderazgos en temas específicos son los que mí me gustaría ver.

Estela Mena:

Yo sí creo que es necesario un partido que no sea ninguno de esos dos. Que sea otro que surja por allí, una Convergencia, alguien que pueda ser una opción diferente.

 

Moderador:

Voy a provocar un poco. La gente está cansada de cierta clase de políticos, y la triste realidad es que la alternativa que más admiran es Will Salgado, el más vivo de todos, la encarnación del vivo. Me parece increíble que la rebelión contra la “partidocracia” viene de un sujeto como Will Salgado y no viene de un sujeto como trató de describir Rodrigo. ¿Es cierto eso, Claudia?

 

Claudia Cristiani:

Es cierto, porque las personas que describe Rodrigo no buscan el protagonismo que Will Salgado busca. Ellos trabajan en otros lugares, en silencio. Hace falta, que esa gente se haga más visibles y se haga escuchar.

Lilliam Armijo:

Esa gente no quiere meterse en esto. No quieren ese rollo. Ligarse con algo, con un partido…

Claudia Cristiani:

Pero no sólo es el miedo a ligarse a los partidos, es como meter las manos al fuego. Un líder sin gente que lo apoye no es nada. Si nadie tiene el interés suficiente o el coraje, el valor de ponerse allá afuera y de arriesgarse por algo más grande, nada se hace. Otra vez regreso al sentido de comunidad. Si no tenemos un sentido de comunidad, si no somos parte de algo muy grande, es difícil que corramos ese riesgo.

Moderador:

screen-shot-2016-09-17-at-1-03-30-amEduardo, para vos tiene que ser un poco diferente, porque estás en un partido y obviamente crees en la posibilidad vía ese partido de hacer las cosas bien.

Eduardo D’Abuisson:

Es que las estamos haciendo bien en el partido. Entiendo el sentido de decir busquemos afuera de lo que es Arena y el FMLN. Los liderazgos que fueran sanos -que son sanos- son los que se salen de este esquema en que ya estamos. Sería una pieza nueva en el tablero del juego, que es bien difícil…

Rodrigo Samayoa:

Lo del cambio generacional dentro del FMLN, yo a veces me he preguntado si ya hubo por lo menos un primero. Porque de los históricos, de los firmantes de los Acuerdos de Paz – ¿quién queda? Bien pocos. Los que estuvieron…

Eduardo D’Abuisson:

Los sacaron.

Rodrigo Samayoa:

SI, los sacaron, o se fueron. Ahora hay gente dentro del FLN que jamás estuvo en la guerra, que no tiene nada que ver con el aparato que fue el FMLN durante la guerra. Es otra gente, con otras posturas que por cierto yo no comparto, pero sí es otra gente y tiene sus propios líderes. El punto es, ¿a qué responden estos líderes? ¿Responden a las estructuras de partido, responden a las necesidades sectoriales, o responden a las necesidades de país, o tienen la idea tienen la visión de un país? Pero la visión de un país, no la de ellos, sino de crear un país, y ponerse de acuerdo entre ambas partes.

Tony Saca tiene muy buen discurso. Todavía el discurso de aceptación de Tony Saca me parece de lo mejor que he escuchado. Pero se ha quedado hasta allí.

Puede surgir un nuevo líder o una nueva pieza en el tablero. O muchas, varias piezas en distintos temas. No tiene que ser un gran líder, pueden ser muchos liderazgos que promuevan la participación y el involucramiento en la sociedad. Lo que tu decías, Eduardo, los partidos cambian, porque la sociedad lo exige. Pero si no hay quien canalice la opinión de la sociedad, las iniciativas sociales, ¿quién está exigiéndole a los partidos?

screen-shot-2016-09-17-at-1-17-39-am

Moderador:

Obviamente, cuando estás hablando de liderazgo, no estás hablando de que alguien se tire de candidato a presidente. Puede ser un liderazgo ético-moral que -sin meterse en política directa, sin convertirse en funcionario- tenga peso.

Un poco lo que está ahorita pasando. Por ejemplo, yo tengo entendido que si hay algo que es ahorita rescatable de toda esa cuestión del aniversario de los Acuerdos de Paz, no es porque los partidos se hayan puesto de acuerdo, sino es porque ciertas figuras que andan como flotando encima del mal y del bien, como tu papá, Salvador Samayoa, como David Escobar Galindo, como Oscar Santamaría, andan agarrando a todo el mundo poniéndolos de acuerdo…

Rodrigo Samayoa:

No lo veo nada más en la parte política, lo veo más en los ámbitos sociales y económicos. El liderazgo empresarial para mí es muy importante. Si no tenemos ese liderazgo del empresariado y ese liderazgo con un nuevo enfoque, con una proyección social, lo político podrá avanzar -y avanzará-, pero necesitamos lo otro.

Eduardo D’Aubuisson:

Ese es el planteamiento que ponía Bobby Murray, cuando sacó toda esta visión de la responsabilidad social de las empresas. Exactamente.

 

Moderador:

Vaya, vaya, ¡ya salió un nombre! (ríen)

 

Toto Zepeda:

Estás hablando de líderes. Alguien que une toda la población, la que -comparta o no comparta la ideología de ese líder- lo identifica como un líder. Esas cosas que son fenómenos y tenemos días de no verlas. Ahora, si hay líderes, hay líderes nuevos, pienso yo. Querrás o no, Will Salgado es un líder dentro de lo que hace, y para mucha gente representa el salir desde abajo y llegar a una posición desde la cual has ayudado a gente y seguis ayudando a gente. Independientemente de que si lo que hagás si es bueno o malo. Estás hablando de Oscar Ortiz, que tiene ideas muy claras y concisas que van sobre el interés partidista y van por el interés nacional. Estás hablando de Tony Saca, que es otro que ha logrado conciliar posturas de gente que no tenía identificación política y ha tenido arrastre dentro de la población.

Ahora, volviendo al tema de crear otro partido. Los partidos nacen en momentos históricos, no se hacen. Va a nacer otra vez el CDU, la cantidad de partidos que queramos, hagamos uno aquí si quieren, pero de nada nos va a servir si realmente la coyuntura no lo exige.

Moderador:

Para concluir, me gustaría retomar una cosa que sólo Toto expresó de esa manera tan explícita: “Estoy orgulloso de mi papá.”

Lilliam Armijo:

Yo estoy orgullosísima de mi mamá y de mi papá. No hay palabras. Pero hay algo más: Son un ejemplo de día a día. No en la parte política, sino en la parte humana, en la parte social.

Estela Mena:

Para mí, mi papá es un héroe. Es una persona que realmente ama a su país y que hizo lo que él creyó lo justo Y él cree mucho en la justicia y en ayudar al prójimo y en todos esos valores, unos valores y principios que para mí son increíbles. Por ejemplo, en la Asamblea fue de los primeros que empezó a hablar con los de Arena y a dialogar con ellos. Eso a mí me ha enseñado mucho, son enseñanzas que yo las llevo ya bien profundas dentro de mí, y yo no fuera la misma persona. Le doy gracias a él por todo lo que hizo soy quien soy. Todo lo que tengo en mi cabeza y en mi ser es gracias a que él hizo lo que le tocó hacer en ese momento. Y gracias también a mi mamá.

Moderador:

¿No hay resentimientos por haber expuesto a la familia todos los sufrimientos, las inestabilidades?

Estela Mena:

Antes sí, antes un poco. Pero también ahora veo que soy más fuerte por eso y he crecido muchísimo gracias a eso. También tengo mis traumitas. Es un aprendizaje que yo lo aplico, sin palabras, son cosas que sí las tengo adentro, son ese tipo de experiencias que uno vive tan fuertemente que te hacen ser mejor persona y te hacen querer y amar más a la humanidad y te hacen valorar cada día que estás vivo.

Moderador:

Me imagino que no es siempre fácil ser el hijo del mayor D’Aubuisson.

Eduardo D’Aubuisson:

Pues, la verdad que sí. Eso he sido siempre, así que siempre ha sido fácil serlo. No tengo nada que reclamarle, al contrario, siempre he estado orgulloso de mi padre, de donde vengo, de lo que él logró en este país. Todas las brechas que se abrieron. Puedo estar sumamente orgulloso del amor que le metió a este país, sus mensajes, su legado. El liderazgo que tuvo lo tuvo por eso mismo, y estoy sumamente orgulloso de eso, y no me pesa en absoluto. No creo que me debería de pesar.

Claudia Cristiani:

Igual. Todos aquí presentes tenemos la fortuna de tener como padres a gente que supo poner cosas más importantes que ellos mismos por encima de sus intereses personales, tratando de hacer algo mejor – por ellos y por todos los demás. Más que todo creo que debemos sentirnos orgullosos y lo estoy sin duda.

Rodrigo Samayoa:

Coincidimos todos: Somos muy orgullosos de nuestros padres. Y yo estoy muy orgulloso del mío. Lo que más me llena de orgullo no es su función política, no es la parte política de lo que ha hecho, ni su figura política. Eso si, me pone un reto muy grande de lo que quiero y lo que espero hacer con mi vida. Tener un ejemplo así de cercano y así de importante es siempre algo que uno lleva dentro. Pero aparte de esa parte política, para mí, como Eduardo decía, es mi papá y lo ha sido toda la vida. Ha sido la figura familiar, aparte de la imagen o la proyección que él haya tenido para afuera, para mí ha sido mi familia. Y también los valores, los principios, la proyección humana que me ha enseñado, eso se lo respeto muchísimo y se lo agradezco.

Toto Zepeda:

Nos inculcaron principios, amor – eso es lo que les debemos, eso es lo que nos dieron y hay que agradecerlo.

Estela Mena:

A mí me lo inculcó mi papá por lo que sé que hizo, pero la verdadera persona que me inculcó los valores en mi casa fue mi madre, porque mi papá no estuvo conmigo y allí vienen mis traumitas…

Moderador:

¿Y los hijos de los guerrilleros pueden ser amigos de los hijos de militares y de dirigentes areneros?

Toto Zepeda:

Más que amigos… Mejor no te digo, porque si me oye mi mujer, me friega… (se ríen) La amistad se va a dar. Nosotros somos personas un poco más tolerantes. Mucho de lo que se daba antes era por ideologías políticas y por situaciones socio económicas. Ahora siento que hay mucha muchas más tolerancia. Vivimos en un escenario totalmente diferente y no veo por qué no podemos ser amigos. Claro que sí.

Lilliam Armijo:

Totalmente que sí, y me parece maravilloso. La novia de mi hermano es hija de un militar. Y, ¿qué resentimientos, de qué?

Moderador:

¿Claudia, vos tenés amigos que provienen de izquierda o de familias de izquierda?

Claudia Cristiani:

Sí. Bueno, en realidad, en algunos casos, ni sabría decir, porque ya ni siquiera es un tema de conversación.

Moderador:

¿Eduardo, vos tenés amigos que provienen de familias de izquierda?

Eduardo D’Abuisson:

Si.

Moderador:

¿No te reclaman lo que reclamaron a tu papá?

Eduardo D’Abuisson:

No, hacemos apuestas cada elección. (ríen todos)

Moderador:

Gracias, ustedes han sido sumamente interesantes para mí. Y ojala para los lectores nuestros también. Ha sido un experimento exitoso.

La contraportada del libro: la lista de todos los participantes en "Encuentros-la cena política"

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