Municipios priorizados contra no priorizados. De Mario Vega

Mario Vega, pastor general de ELIM

Mario Vega, pastor general de ELIM

Mario Vega, 2 septiembre 2016 / EDH

La implementación de las medidas extraordinarias de represión casi coincidió con la implementación del Plan El Salvador Seguro en los primeros diez municipios priorizados. Además, también fue simultáneo el anuncio de las pandillas en el sentido que suspendían el cometimiento de homicidios de manera unilateral. El hecho es que al mes siguiente, los homicidios comenzaron a descender. Después de estos primeros ocho meses del año la incidencia de homicidios se ha reducido a aproximadamente la mitad. Pero ¿A qué se puede atribuir tal descenso? ¿A las medidas extraordinarias de represión, a la implementación del Plan El Salvador Seguro o a la decisión unilateral de las pandillas?

diario hoyEn el último informe de la situación de la violencia presentado por el Ministro de Justicia y Seguridad al Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, fue muy notorio el descenso en casi todos los índices de violencia en El Salvador. No obstante, el descenso se ha producido en todo el territorio nacional y no solamente en los diez municipios priorizados. Eso responde, obviamente, a las medidas extraordinarias de represión aplicadas desde el mes de febrero y cuyo efecto es a nivel nacional. Es más, resulta paradójico, pero el descenso de homicidios es mayor en los municipios no priorizados que en los diez priorizados. Es decir, las medidas represivas han producido un descenso de alrededor del 50% de los homicidios en los municipios no priorizados, pero solamente han descendido el 30% en los sectores priorizados. En otras palabras, la implementación de el Plan El Salvador Seguro no ha marcado una diferencia en los resultados obtenidos. Al menos, no positivamente. Porque diferencia sí hay, pero en sentido negativo. Es mayor el descenso de homicidios en los municipios no priorizados que donde sí está siendo implementado el plan de prevención de la violencia.

¿Significa entonces que el plan El Salvador Seguro es inútil y que resulta más eficiente apostar a la represión? De ninguna manera, la represión tiene la característica del efecto bumerán. Sus resultados son prontos pero limitados en el tiempo. En cuanto las organizaciones violentas se acomodan a las nuevas circunstancias los homicidios vuelven a incrementarse y, casi siempre, para alcanzar niveles superiores a los anteriores a la represión. Por otra parte, es importante entender el carácter de la prevención. La misma consiste en forjar una nueva generación que crece en condiciones de oportunidades, tolerancia y respeto. El sentido de la prevención es, precisamente, desarrollar esas condiciones. Las medidas extraordinarias de represión no solamente no ayudan a construir esas condiciones sino que, con bastante frecuencia, las desbaratan. Frente a esa realidad, es importante continuar con la implementación en el terreno de el Plan El Salvador Seguro.
Mejor aún sería si se le dotase de mayores recursos y no se dejase a las municipalidades haciendo de tripas corazón. Con una mayor intencionalidad en las medidas de prevención, se puede esperar resultados más sostenibles. Porque, el problema con la represión, es que sus resultados no son perdurables y solo se sostienen a precio de ir escalando en fuerza. Pero, ya casi no queda nada legal de qué echar mano para una mayor represión en nuestro país. Si en verdad se desea abordar con seriedad el tema de la violencia en el país, se debe enfatizar el tema de la prevención. No hay opción.

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