El nuevo presidente de ARENA y sus enormes desafíos. De Alberto Arene

Requerirá de una gran visión y estrategia, de mucha habilidad y flexibilidad táctica, y de mucho valor y fuerza en su partido y en el país.

Alberto Arene, expresidente de CEPA

Alberto Arene, 1 septiembre 2016 / LPG

Por primera vez en sus tres décadas y media de existencia, el partido histórico de la derecha eligió con voto secreto al COENA y su presidente. Los otros dos candidatos respaldaron al ganador, al igual que los grupos económicos que apoyaron a los dos principales contendientes. En un mes será ratificado en la convención el nuevo COENA con gran unidad y legitimidad de partida. Grandes serán los problemas y aún mayores los desafíos, en una época de crisis y cambios en el país y el mundo entero. Enfrentarlos con mayores probabilidades de éxito requerirá de una gran visión y estrategia, de mucha habilidad y flexibilidad táctica, y de mucho valor y fuerza en su partido y en el país. Mauricio Interiano pareciera tener el perfil para intentarlo. En mi opinión, cuatro son sus principales desafíos.

la prensa graficaEl primero es reconvertir la vetusta mezcla ideológica –nacionalista, conservadora, religiosa, y liberal– con sus poderosos grupos de financiamiento y de interés, en la construcción de un verdadero partido político que concilie intereses diversos en un proyecto de transformación y futuro para el nuevo siglo. Esta transformación será muy compleja porque conlleva –literalmente– la refundación partidaria por etapas, llena de conflictos y de explosivas minas en el camino. Solo así convertiría el presidente su legitimidad de partida en liderazgo y poder en torno a su visión y estrategia de transformación del partido y del país.

El segundo desafío son los acuerdos con el gobierno del FMLN para enfrentar la crisis fiscal y de seguridad desde el interés nacional. Deberá impulsarlos condicionándolos a la ejecución de una estrategia integral de sostenibilidad de la deuda pública que permita al Estado salir de impagos crecientes, evitando el gran default que se avecina y un ajuste mucho más radical que afectaría al país entero, permitiéndole al FMLN responsabilizar a ARENA de la debacle. Y deberá respaldar y complementar la estrategia de seguridad en coordinación con el resto de partidos de la oposición. Acompañar responsable y constructivamente esta compleja transición hasta el final del gobierno, minimizando sus costos y capitalizando política y electoralmente las responsabilidades del gobierno y su partido, requerirá un gran juego de cintura y mucha creatividad comunicativa.

El tercer desafío es impulsar una estrategia político-electoral exitosa para las elecciones legislativas y municipales de 2018, y presidenciales de 2019. La mitad de la gente aplaza la gestión del presidente y tres cuartas partes consideran el rumbo “equivocado”, pero ARENA no capitaliza siendo el FMLN quien lidera las preferencias. Muchos de sus votantes esperan que se conviertan en verdadera oposición y que se proyecte como futuro gobierno, yendo –además– al encuentro de liderazgos diversos de la sociedad civil y otros partidos del llamado bloque de la derecha. Su división explica, en parte, algunas derrotas municipales, otras legislativas, y al menos la última presidencial, no obstante haber logrado en las últimas elecciones el mayor número de alcaldes y de diputados. Una tercera derrota en las presidenciales sería desastrosa para ARENA.

El cuarto desafío es el impulso de una estrategia consistente para sacar progresivamente al país de la estructural y profunda crisis a actual, en caso de asumir el gobierno, condición misma de una estrategia electoral victoriosa. Aquí ya no se trata de seguir administrando la pobreza, la confrontación y el pasado. Mientras se atienden las emergencias de los primeros meses, deberá dar inicio la ejecución del plan para impulsar la nueva economía productiva y exportadora con inversiones en sectores estratégicos diversos, el plan de inversión e integración social en las comunidades con mayores vulnerabilidades y riesgos sociales y ambientales, y el plan de transformación del Estado vetusto, refundándolo en un Estado social y democrático de derecho, eficiente y emprendedor que fomente la creación sostenible de riqueza. Esto conllevará varios gobiernos dentro de una visión y plan de desarrollo compartido hasta mediados del siglo, que también deberá impulsarse.

Una parte del liderazgo de ARENA y de sus poderosos grupos económicos todavía tiene como diagnóstico central que “el país iba bien hasta la segunda mitad del gobierno de Saca y desde que llegaron estos izquierdistas…”, olvidándose del control de todos los poderes del Estado; la debilidad y falta de independencia y profesionalismo de las instituciones; la corrupción, el tráfico de influencias y el uso patrimonialista del Estado; la evasión, elusión y debilidad fiscal; el bajo crecimiento y los crecientes desbalances fiscales y comerciales; y la histórica exclusión y desintegración social, razón última de la crisis de seguridad que padecemos. Los gobiernos del FMLN no pudieron cambiar esos problemas heredados, empeorándolos.

Mauricio Interiano pareciera estar consciente de sus enormes desafíos.

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