Escándalo. De Sandra de Barraza

Sandra de Barraza, 12 agosto 2016 / LPG

Los políticos y los funcionarios públicos no dejan de sorprender. Hacen noticia en los medios de comunicación y generan escándalo. ¿Escándalo? Este nombre tiene que ver con: “hechos y dichos considerados inmorales o condenables, que causan indignación y gran impacto público; desenfreno, desvergüenza y mal ejemplo; acción o palabra que es causa de que alguien obre mal o piense mal de otra persona”. Con esto claro, es imposible no reconocer que los políticos/partidarios y los funcionarios públicos con poco tienen para generar escándalo por…

El abuso: “hacen un excesivo e injusto uso de los recursos públicos”. En uso de vehículos nacionales y de combustible sigue haciendo noticia. No importa el día, si es laboral o es de vacaciones, la gente sabe que recursos asignados a funcionarios elegidos para representar intereses públicos son complemento a los ingresos. Recursos que son asignados para “facilitar” el ejercicio de su función se convierten en instrumentos para facilitar la vida a la familia, para desarrollar proyectos privados, y, entre otros, para vacacionar dentro y fuera del país. Sin importar la generación, el abuso en el uso de recursos está allí. ¿Quién tira la primera piedra?

la prensa graficaLos privilegios: Los adquisidores de bienes y servicios gubernamentales centrales, locales y descentralizados “se conceden con ventajas exclusivas y especiales”. Treinta contratos por un monto de $20.3 millones se han otorgado a la empresa de un funcionario de elección popular. Son 16 instituciones públicas las que no han encontrado a otro proveedor en el mercado de la publicidad para decir lo que no han hecho. Fue igual en el gobierno anterior, cuando se creó y privilegió a una sola empresa porque ¿no había nadie más competitivo? Los comentarios públicos sobraron. ¿Quién tira la primera piedra?

El despilfarro: hay “gasto excesivo y superfluo”. Cualquiera que es convocado para emitir sufragio supone que los candidatos para cargos públicos están bien educados, bien comidos y bien conservados. Nos equivocamos. Al ingresar necesitan una dieta especial de alimentación y bebida, seguros privados, obras de arte, viáticos para viajes al exterior con colaboradores y hasta familia y mucho, mucho más. Al ingresar “cambian de posición social” y el vestuario, los accesorios y las marcas son indispensables “para demostrar la importancia del cargo”. Si lo pagan con su dinero, no importa, pero… ¿Quién tira la primera piedra?

La discrecionalidad: el uso del presupuesto ordinario y extraordinario se hace “libremente, no hay regulación”, no hay austeridad ni compromiso con la probidad y transparencia. Hay certeza de la falta de control e impunidad. Con el Fondo Circulante de la Asamblea Legislativa se pueden hacer transferencias a ONG afines al gobierno, también vestir a los cientos de servidores para “protección personal” y hasta tener atenciones sociales con selectas personas. ¿A quién le interesa normar y controlar? ¿Quién tira la primera piedra?

Y teniendo tan pocas oportunidades en el mercado laboral, en las contrataciones de “servidores públicos”, salen a luz el nepotismo porque hay una “desmedida preferencia por los parientes”, el amiguismo porque es obvia “la tendencia y práctica de favorecer a los amigos en perjuicio del derecho de terceras personas” y el compadrazgo porque “la conexión con los padrinos y madrinas” con las criaturas otorga privilegio y prioridad. El mérito no vale. ¿Quién tira la primera piedra?

Y cada uno de los escándalos que reiteradamente salen a luz pública hacen evidente el desorden en la administración pública: quien quiera puede alterar las reglas del presupuesto sin implicación alguna, quien quiera puede reorientar los recursos públicos, sin implicación alguna; quien quiera puede beneficiarse privadamente de recursos públicos, sin implicación alguna. ¿Hay cooptación del Estado?

En el país vecino por presión nacional e internacional salió a luz el caso de Cooptación del Estado. Funcionarios públicos y empresarios sometieron al Estado a su beneficio personal con impunidad. Fueron “los intocables” por el control y el poder que ejercieron sobre los recursos, la estructura, la voluntad y las decisiones en la administración pública. Pero… se terminó.

Nosotros no hemos salido de la impunidad ni del descaro, ni los funcionarios ni los políticos se avergüenzan de “justificar lo injustificable” y las piedras se las tiran entre ellos. Están empeñados en escandalizar. ¿Le apuestan a la “resignación” ciudadana? ¡¡¡¡Cuidado!!!! Cuidado porque los derechos y las expectativas ciudadanas están alejados de los escándalos.

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