Los bichos del Techo. De Carlos Alberto Guzman

“Nosotros no necesitamos suplentes para cambiar nuestro país”, voluntario del Techo.

, 29 julio 2016 / EDH

El Techo cumple 15 años en El Salvador y sigue invitando a la sociedad a mejorar las condiciones de las familias que viven en situaciones de pobreza. En palabras sencillas, durante estos años el Techo ha demostrado que no se necesitan suplentes para trabajar por un país sin pobreza. Otras lecciones que vale la pena destacar de esta organización son:

Las crisis generan oportunidades. Es un voluntariado que surgió de jóvenes universitarios motivados por la urgencia de los terremotos de 2001. Inicialmente conocido como Voces, estos jóvenes transformaron la cultura universitaria salvadoreña y retomaron aquel espíritu irreverente propio de la juventud. Incluso llegaron a construir una vivienda en la plaza Salvador del Mundo, cuando no era común asistir a las plazas. El Techo impulsó la cultura del voluntariado, que pasó de ser un mero trámite de horas sociales, a una expresión vivencial de un mensaje, una idea y un vínculo con la realidad de nuestro país. Ellos aprendieron que a la indignación se le debe sumar la urgencia, para convertir una crisis en oportunidad.

diario hoyEl relevo generacional es valioso y necesario. En su faceta organizacional, Techo ha experimentado muchos cambios para adaptarse a nuevas realidades, incluyendo su nombre y su logo. Los materiales de las viviendas han cambiado, primero eran de láminas, luego de madera y, ahora de fibrocemento. Los programas sociales pasaron a ser prioridad, para atender la dinámica de exclusión social de nuestro país. Los liderazgos han sido renovados, y por la organización han pasado al menos cuatro generaciones de voluntarios. El cambio es un reto, pero al combinar la frescura con la mística el relevo generacional ordenado  impulsa los proyectos hacia adelante.

La pasión impulsa a la acción. En estos 15 años, Techo ha construido más de 2,600 viviendas, ha trabajado junto a empresas de todos tamaños, ha trabajado junto al Gobierno, alcaldías y cooperación internacional, y ha involucrado a más de 11,000 jóvenes voluntarios. Estos jóvenes aprendieron a trabajar y a aprovechar su diversidad para lograr una meta común, ellos entendieron que lo importante es transitar de las palabras a la acción, de las buenas ideas a las actuaciones concretas, y de la indignación a la realidad.

Con el transcurso de los años, muchos de quienes fuimos bichos del Techo dejamos las aulas por oficinas de trabajo, ganamos algunas libras de más, y cambiamos nuestras camisetas por vestimenta formal. Unas amistades se distanciaron, otras persisten, y algunas se transformaron en proyectos de vida permanentes. Muchas cosas han cambiado, pero sin importar adonde estemos, esta semana Techo nos brinda la oportunidad de volver a construir. Esta vez no lo haremos con nuestros guantes ni usaremos el taladro o el martillo, sino que lo haremos con nuestra donación en la nueva Colecta de esta semana.

Los voluntarios Techo salen a la calle a recibir nuestra donación para continuar construyendo viviendas y ejecutando programas sociales, pero al mismo tiempo le hacen un llamado a la sociedad a seguir construyendo nuevos techos. Esta invitación resuena con mayor énfasis en quienes fuimos voluntarios, porque seguimos en emergencia y tenemos el reto de emprender nuevos caminos que nos permita convertir las crisis en oportunidades, promover el relevo generacional ordenado en la sociedad y actuar con urgencia para continuar martillando esta realidad.

@lapapguzman

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