“A los — de todos los partidos”. De Ricardo Avelar

ricardo avelar.jpgRicardo Avelar, 20 julio 2016 / EDH

En 1944, el economista y filósofo austriaco Friedrich Von Hayek publicó una de sus novelas más importantes: El camino de servidumbre. En esta, advirtió de los peligros que conlleva el excesivo control que el Estado puede tener sobre la vida y los recursos de los individuos.

Una de las líneas que más llaman la atención de esta magistral obra es, curiosamente, la dedicatoria que el autor hizo: “A los socialistas de todos los partidos”.

diario hoyAunque comulgo con muchos de los postulados que ofrece Hayek en su libro y me parecen válidos tanto para aquel momento como para nuestra realidad actual, no soy partidario de regalar el calificativo socialista a los partidos que 72 años después de la publicación tenemos en El Salvador.

Como no creo que haya realmente un partido con pensamiento socialista en nuestro país, me atrevo a dedicar esta columna a otro tipo de personas que sí podemos ver en el día a día de la política salvadoreña:

“A los ‘capitalistas de amigos’ de todos los partidos”: Lejos de buscar estatizar los medios de producción, en El Salvador prevalece la mentalidad del “crony capitalism”, es decir, favorecer vía contratos, subsidios o aranceles a las industrias amigas de quien detenta el poder. Estas prácticas, como el socialismo, impiden la competitividad, desincentivan la producción y empobrecen. Sin embargo, a diferencia del socialismo, son más sutiles y trascienden cualquier barrera ideológica. En todos los bandos hay buscadores de rentas: quienes buscan enriquecerse sin necesariamente ser más eficientes.

“A los inconsistentes de todos los partidos”: en cada agrupación política están quienes predican cierto ideario en la teoría, pero en la práctica actúan de forma diametralmente opuesta. Veamos un ejemplo:

Por años, la izquierda utilizó la derogación de la Ley de Amnistía como bandera de campaña, enfatizando el derecho de las víctimas a la verdad y la justicia. Por el otro, la derecha se ha dedicado en los últimos años a defender los fallos y la independencia de la Sala de lo Constitucional. Ambas posiciones loables y dignas de aplauso. Sin embargo, llegado el esperado fallo y viendo lo mucho que tienen que perder, los dos lados han saltado a descalificar la sentencia, a decir que a los magistrados “se les ha pasado la mano” y a renegar lo que en su momento defendían.

Este fallo, que dignifica el derecho a la justicia de las víctimas y rompe el pacto de élites que se perdonaron a sí mismas, es la nueva área común para que izquierdas y derechas ignoren sus posturas del pasado.

“A los abusivos y a los corruptos de todos los partidos”: Todos los políticos dirán de sí mismos que son los paladines de la transparencia y airadamente denunciarán abusos de sus oponentes. Pese a esto, tienen el lente empañado cuando se trata de aceptar sus propios errores.

Hace meses fuimos testigos de cómo los partidos mayoritarios acusaron a sus rivales de negociar con pandilleros y pidieron abrir investigaciones, incluso de tipo penal, contra los involucrados. Y a los pocos días, gracias a atinados reportajes periodísticos, experimentamos el caradurismo puro cuando vimos que representantes de ambas agrupaciones incurrieron en la práctica que denunciaron.

“A los demagogos de todos los partidos”: Sí, toda bandera partidaria tiene voceros dispuestos a proponer lo que sea, con tal de provocar emociones en el electorado. Ya sea disfrazando un asalto al sistema previsional con excusas de solidaridad o proponiendo sanciones más severas contra el aborto o la pena de muerte, buscan aplausos mientras ignoran la sensatez.

Habrá muchas dedicatorias más por hacer, pero con estas bastará para ver que aunque nuestros partidos no caen en los arcaicos postulados del socialismo que Hayek criticaba, sus prácticas abusivas, inconsistentes y su capitalismo de amigos también socavan y empobrecen a una democracia, le roban legitimidad y son caldo de cultivo para liderazgos antipolíticos, mesiánicos y populistas. Esto, si bien es lejano al marxismo que exageradamente advierten algunos, también es un camino a la servidumbre.

Ojalá reflexionen sobre esto “los honestos que aún quedan en todos los partidos”.

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