Guía definitiva de comunicación de crisis para el político salvadoreño. De Mariana Belloso

Mariana BellosoMariana Belloso, 10 julio 2016 / LPG-Séptimo Sentido

¿Es usted un aspirante a la política en El Salvador? ¿Ya tiene una carrera en tan distinguido rubro, pero siente que la gente no lo entiende? ¿Los medios le tergiversan sus declaraciones? ¿Lo trollean en Twitter? ¿Le hacen memes que comparten en Facebook? Tranquilo, deje atrás esos nervios, respire profundo y aprenda de los grandes.

la prensa graficaLe hemos recopilado esta guía definitiva para el manejo de crisis desde el punto de vista comunicativo. Cada una de las técnicas ha sido probada por renombrados políticos pasados y presentes –y no dudamos que futuros–, de modo que usted solo debe armar su propia estrategia.

1. Asuma demencia: esta técnica es altamente efectiva. Usted no sabe, usted no fue, usted no estuvo allí. No importa si hay fotografías o videos, asegure que usted no fue.

2. Ataque a la persona que lo está señalando: si es un adversario político, aproveche y sáquele los trapos al sol. Si es un funcionario de algún otro poder del Estado, acháquele sus propias fallas. Si es un periodista, pues mucho más fácil, diga que es un peón de los poderes fácticos representados en los grandes medios hegemónicos (repítalo varias veces frente al espejo hasta aprenderlo, así no se equivocará aunque deba decirlo rápido).

3. Evite las pregunta incómodas y échele la culpa a los medios: aprenda a conocer a los medios y a los periodistas. Aléjese de los que hacen preguntas difíciles y de los que leen y se preparan antes de hacer una entrevista. Busque medios aliados que le pregunten solo lo que usted quiere, y si no tiene, pues haga su propio periódico electrónico en internet. Evite aparecer en conferencias de prensa es una buena movida y, si no tiene remedio, huya por una puerta trasera o por la cocina antes de que lo aborden los medios de comunicación. * Si el punto 3 le falla y no puede evitar el acoso de los periodistas malintencionados, recuerde las palabras mágicas “hay un plan orquestado en mi contra”.

4. Aproveche su popularidad, y si no es popular, al menos aparente serlo: déjese ver abrazando viejitas, chinee bebés gorditos, póngase shorts y tenis y corra dos kilómetros de alguna media maratón local. Aproveche sus apariciones públicas para tratar temas de poca relevancia pero que le gusten al público, y si alguien le recuerda el “problema”, siga atacando a los medios.

5. ¿Ya le dijimos que le eche la culpa a los medios?

6. Señale a otros: la paja en el ojo ajeno siempre es buena distracción. Recordar los fracasos de gobiernos anteriores es un recurso infalible. ¿Usted está haciendo mal? ¡Eso lo hacía también su antecesor!

7. Si le toca dar la cara públicamente, sea firme. En ruedas de prensa limite la cantidad de preguntas que le harán y recuérdeles la regla de oro: “No se puede preguntar sobre temas fuera de agenda”.

8. Utilice el poder a su alcance para censurar a tuiteros, feisbuqueros o autores de memes que le falten al respeto. Diga que los paga su enemigo político para restarles credibilidad.

9. La unión hace la fuerza. Cuando haya ataques a la clase política a través de cualquier medio, ya sea electrónico, impreso o hasta anuncios comerciales, alíese con sus compañeros para aplicar la benevolente mano de la sana regulación. No permita que le digan que es censura.

Listo: está usted capacitado para sobrevivir cualquier crisis comunicacional. Si algún punto le falla, pruebe con el siguiente y recuerde que la práctica hace al maestro.

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