Los ninis y las soluciones efímeras. De Erika Saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 28 junio 2016 / EDH

La semana pasada, el Presidente de la República anunció el lanzamiento del programa “Jóvenes con todo”, con el cual se pretende que los jóvenes entre los 15 y 29 años, residentes en zonas de alto riesgo, que ni estudian ni trabajan (mundialmente conocidos como “nini”), desarrollen habilidades y competencias para mejorar el acceso al mercado laboral y sean insertados en áreas productivas. A raíz de ese anuncio se han desatado una serie de cuestionamientos sobre la eficacia del programa, teniendo en consideración el estado actual de las finanzas públicas del país, así como la posibilidad de construir una política más integral.

En primer lugar, hay que señalar que no todos los nini se encuentran en esa situación por su apatía o el hecho que no quieran estudiar o trabajar; en un país inmerso en la pobreza, discriminación, problemas de violencia en los centros escolares por parte de las pandillas y mercados laborales saturados, resulta sesgado e injusto asumir que todos los jóvenes nini pertenecen voluntariamente en esa categoría.

diario hoyNo es posible negar que los nini necesitan una oportunidad para salir adelante y convertirse en ciudadanos educados y productivos dentro de la sociedad; sin embargo, tampoco es posible aceptar que cualquier programa es bueno solo por el hecho de encontrarse dirigido a un sector poblacional que urge de ayuda. En primer lugar, la información brindada por distintos funcionarios es incompleta, demasiado general y pareciera que su firmeza está escrita en una servilleta. El presidente de la República manifestó pública y literalmente que “si su hijo no estudia, no trabaja, este programa le va a dar un apoyo en dinero por 12 meses, para que este joven pueda tener formación”. Por su parte, la directora del Instituto Nacional de la Juventud (Injuve) dijo en una entrevista que “el apoyo no es dinero, sino en especie para los nuevos negocios; no se trata de un subsidio, sino que viáticos par gastos de transporte y alimentación”. Por otro lado, en el programa planteado en el sitio web del programa se habla de capital semilla para emprender nuevos negocios. No es claro cuál será el cuestionado apoyo económico ni cuánto costará en total el programa si le sumamos los costos de capacitación anunciados.

Si se trata de una propuesta que ha sido minuciosamente estructurada y diversos funcionarios manifiestan que el presidente no se lo sacó de la manga, ¿cómo es posible que no sepan explicar las fuentes de financiamiento? El ministro de Hacienda habló que el dinero provendrá del impuesto a la telefonía como parte del eje de prevención en el tema de seguridad; y la directora del Injuve, por su parte, afirmó que el financiamiento provendrá de remanentes de préstamos del Banco Mundial y de cooperación internacional.

Del programa surgen más preguntas con cada respuesta; ¿para lograr el relevo generacional en el ámbito laboral basta un programa de un par de módulos? ¿de dónde saldrán quince mil pasantías? ¿no creen que deberían, en primer lugar, cumplirse a cabalidad los programas educativos en los que se brinde educación básica y secundaria de calidad y vuelva más competitivos a los jóvenes? ¿por qué no buscan fortalecerse los programas de formación técnica que tienen una amplia aceptación en diversas empresas? También, el programa ha sido señalado para quince mil jóvenes en una zona específica (Soyapango), ¿el resto de jóvenes que no trabajan ni estudian en el país? ¿qué oportunidades se brindan a los jóvenes que con mucho esfuerzo sí estudian, encontrándose más preparados, y probablemente no encuentran una oportunidad laboral? ¿es posible que el programa sea sostenible cuando los nini son parte de grupos familiares con altas necesidades básicas insatisfechas y problemas de liquidez inmediata? ¿ese dinero en realidad será utilizado para cumplir los fines del plan o para satisfacer momentáneamente las necesidades familiares? ¿cómo filtrarán los beneficiarios del programa para que lo integren jóvenes que su plan al largo plazo no sea el emprendimiento? ¿se pueden desarrollar quince mil oportunidades de emprendimiento exitosos en mercados sobrecargados?

Ojalá los funcionarios que impulsan este proyecto ordenen sus ideas y analicen a profundidad la viabilidad del programa; además, que tengan en cuenta que el programa “jóvenes con todo” debe insertarse en la complicada realidad de El Salvador. Esperemos que no solamente se trate de una solución efímera a un problema complejo.

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