Una lonchera para los funcionarios. De Erika Saldaña

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, colaboradora de la Sala de lo Constitucional

Erika Saldaña, 20 junio 2016 / EDH

La realidad siempre supera la ficción. Y en El Salvador esto se vuelve palpable con las noticias que nos desayunamos constantemente en los temas de la administración del Estado. La semana antepasada fueron los excesivos desembolsos en alimentación y bebidas de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma y esta semana son los gastos extravagantes de la Corte de Cuentas. Y es que, a menos que hubiera habido alguna auditoría que necesitara realizarse de forma incógnita en la plaza El Trovador, no tiene ninguna lógica que, por ejemplo, la Corte de Cuentas de la República haya gastado en el lavado y planchado de dos “trajes de mariachi”; y a menos que los cuarenta y tres mil dólares en refrigerios en un mes hayan alimentado a unas ocho mil personas necesitadas, el gasto está de más.

diario hoyLa única lógica posible para justificar los gastos innecesarios en estas y otras instituciones es que los funcionarios a cargo de administrar fondos del Estado no tienen ni idea de la realidad en la que vive la mayoría de la población. Probablemente nunca les han faltado los recursos necesarios para darle de comer a sus hijos; cuentan con los medios para pagar buenos médicos y hospitales cuando se enferman; nunca les ha tocado prestar dinero para el bus o para solventar algún gasto necesario. Y creen que todos los salvadoreños viven en la misma condición y, por tanto, un gastito en un almuerzo, fiesta, impresión de fotos, no resulta significativo.

Según los datos del Banco Mundial (2015), el veinticinco por ciento de la población salvadoreña vive en pobreza crónica (es decir, no disponen de los recursos que les permitan satisfacer al menos las necesidades básicas de alimentación y, siguiendo la línea de pobreza, equivale a vivir con un dólar diario). Y según el último Informe de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe, presentado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), existe la amenaza de que millones de personas recaigan en la pobreza en la región; si tenemos en cuenta que El Salvador es uno de los países más pobres de América Latina, es probable que muchos salvadoreños regresen a vivir en una situación de miseria.

Como lo mencionó la Subsecretaria-General de Naciones Unidas y Directora Regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Jessica Faieta, es urgente que los Estados brinden respuestas a las múltiples dimensiones que influyen en el desarrollo y establecer políticas que permitan a las personas “vivir vidas que consideran valiosas”; también recalcó que “en este momento, por un lado hay que proteger los logros alcanzados, lo cual incluye prevenir la caída en pobreza de millones de personas y por otro lado hay que impulsar políticas y estrategias inclusivas e integrales adaptadas a poblaciones que sufren de discriminaciones y exclusiones históricas”. Este tipo de políticas podrían ser posibles en la medida que los fondos públicos se inviertan adecuadamente, eliminando los gastos innecesarios y reorientando los recursos hacia tales objetivos.

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