Escribir sobre política. De Marvin Galeas

marvin galeasMarvin Galeas, 18 junio 2016 / EDH

Pareciera que hay una regla no escrita en la mente de editores de periódicos y una inmensa tropa de editorialistas, en varios países latinoamericanos, que dice que lo único sobre lo que vale la pena escribir es sobre política. Quizá en El Salvador es donde más se aplica esta regla no escrita.

diario hoyEs importante escribir sobre ese tema. Pero hay vida más allá del tema político: problemas, maravillas, desgracias, necesidades, vainas, como dicen los venezolanos. Y sin embargo, día a día, página tras página, las secciones editoriales vienen atiborradas sobre las actuaciones del gobierno, de los partidos y de los políticos.

Hay artículos que resultan, por el fondo y la forma, sumamente interesantes. Mueven a la reflexión y algunos hasta a la acción. Pero una buena parte, lo digo con sinceridad, son pastosos, aburridos e irrelevantes. Cuesta pasar del primer párrafo. Antes de escribir se debe tomar en cuenta que la comunicación solo ocurre si hay un cambio de conducta en el receptor.

Es decir si lo leído provoca repensar algo, cambiar de opinión, o simplemente reafirmar lo que uno piensa. O definitivamente actuar. Hay personas que lloran o sonríen después de leer un artículo. Otros se indignan o quieren seguir indagando sobre el tema. Eso es un cambio de conducta. La comunicación se ha producido.

En mi opinión los editorialistas más jóvenes, más frescos, deberían ensayar el abordaje de temas importantes que no son necesariamente políticos. Y si es necesario escribir algo sobre el tema político, inevitable claro, tratar de cuidar la forma y el fondo.

Hay editorialistas que abordan el tema político con gracia y relevancia. Puedo mencionar entre ellos a Salvador y Joaquín Samayoa, Federico Hernández, Roberto Rubio, Manuel Hinds y otros.

Se puede estar o no de acuerdo con ellos. Pero lo que plantean esta siempre bien escrito y, lo más importante, son cuestiones relevantes. Mueven a la reflexión. Hay otros imposibles de leer. Pero insisto, hay tantos otros temas que buscan opinadores. Como en la obra de Ibsen, son temas que parecen personajes en busca de autor.

En México el gran escritor, cronista y columnista Juan Villoro se las ingenia para hacer grandes planteamientos de fondo, vitales, polémicos, partiendo desde asuntos de la cotidianidad. Seguramente habrá escrito más de alguna vez sobre política, pero la verdad es que yo no recuerdo ninguno.

Son memorables los artículos escritos por Villoro sobre la actitud de el ex campeón mundial de boxeo Julio César Chávez, tras el inesperado resultado de una pelea. Lo que menos abordaba Villoro en ese célebre artículo titulado “La Tempestad Ligera”, era la cuestión deportiva.

El autor mexicano aborda el dilema del que se tambalea en la cumbre, llevado allí no solo por sus habilidades en el ring sino por toda una industria que fábrica y desecha héroes de acuerdo a las expectativas de las masas. Toda una maquinaria que se especializan en sacar al mercado ídolos humanos como si fuesen teléfonos de última tecnología . Y luego, así como teléfonos los retiran del mercado, porque inventaron algo nuevo, lo último, para seducir a los consumidores.

Hay un artículo memorable de Villoro sobre Ronaldo, no Cristiano, sino “el fenómeno”, a quien califica como el jugador más asocial que haya existido jamás. Ronaldo, clásico delantero centro, recibía una pelota, cerca o fuera del área, no miraba nada más que la portería contraria y hacia allá se dirigía. O metía el gol o lo perdía. Pero nunca se asociaba con ninguno de sus compañeros.

El artículo sobre Ronaldo va en realidad más allá del juego, para adentrarse en el terreno de la psique humana. Recomiendo ampliamente las crónicas de Juan Villoro sobre su visita a Disney y el que aborda el tema de la contaminación en la ciudad de México titulado “El Cielo Artificial”.

John Carlin, quien escribe para el diario El País de España y que además escribió el guión de la película Invictus, sobre la vida de Mandela, aborda generalmente temas relativos al deporte, específicamente el fútbol. Sin embargo sus columnas casi siempre dejan grandes lecciones de vida.

La clave, me parece, está en encontrar lo que de relevante y de fondo hay en los actos cotidianos. Hay vida más allá de la política.

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