¿Qué harías tú con $700,000 anuales? De Max Mojica

max mojica-xMax Mojica, 30 mayo 2016 / EDH

Setecientos mil dólares anuales es una cantidad considerable, de respeto. ¿Qué harías tú si tuvieras a disposición esa cantidad de dinero? Seguramente invirtiéramos, nos diéramos lujos, regalaríamos una parte a nuestros familiares y amigos, haríamos caridad y nos sobraría para ahorrar. Resumido en una frase: pudieras hacer lo que quisieras. Pero los $700 mil a los que me refiero, no son privados, son públicos y eso hace que los observemos con una óptica totalmente diferente.

Los fondos públicos son puestos a disposición de los Funcionarios, no para estar a la orden de sus divinas majestades para su despilfarro y para financiar actividades que no traigan o deriven en un provecho para la colectividad; por lo contrario, están ahí para generar beneficios a todos. Saco a colación lo anterior, ya que una prominente funcionaria del partido de diario hoyGobierno, en declaraciones brindadas en un medio local, afirmó que “no serviría de nada ahorrar en gastos de viaje de Diputados para destinarlos a seguridad”, porque con los $700 mil que se podrían ahorrar, dijo ella, “no se construye ni el corredor de un centro penal”, dando la impresión que esa cantidad de dinero anual –que seguramente cambiaría la vida a cualquier salvadoreño que la recibiera- constituye una suma irrelevante cuando se habla de finanzas públicas, habiendo cerrando su afirmación con una pregunta: “¿qué haría usted con ese dinero?” Debido a que nadie ha contestado la pregunta, yo me atreveré a sugerir algunas opciones para utilizar esos $700 mil anuales.

Si yo pudiera disponer de ellos, seguramente lo invirtiera en comprar 28 nuevas radio patrullas, totalmente equipadas para darle seguridad a la ciudadanía que tanto las necesita. Si no la usase para lo anterior, podría optar por pagar los salarios anuales de 137 nuevos agentes de nivel básico adicionales para la Policía Nacional Civil, o bien, brindarles un aumento o pagarles el bono a los ya existentes.

Si no le parece ninguna de las opciones anteriores, la verdad sea dicha, puedo sugerir otras; si en algo es pródigo El Salvador, es en necesidades ciudadanas. Por ejemplo, podríamos optar por utilizar ese dinero en subsidiar el consumo anual de gas propano a 14,767 familias o bien garantizar la entrega anual de los $30.00 mensuales a 1,944 familias rurales beneficiadas con el programa de apoyo “Comunidades Rurales Solidarias”.

Si dejamos a un lado los programas sociales y nos trasladamos a los reclamos que recurrentemente presentan sectores organizados de nuestra sociedad, como lo son los maestros, podríamos cumplir parcialmente sus expectativas abriendo 117 nuevas plazas magisteriales, garantizando el pago anual a los maestros que recibirían con ese dinero un salario mensual de $500.00. Si no es lo anterior, podríamos pagarle a 584 alumnos destacados de escuelas públicas, becas anuales para colegios privados, a razón de $100 mensual por alumno, para que ellos puedan mejorar sus expectativas educativas y puedan desarrollar su potencial académico.

Seguramente el sector salud se vería agradecido que se invirtiera en él semejante cantidad de recursos. Se podrían contratar 47 nuevos médicos especialistas con un salario mensual de $1,250.00, o bien, a 60 nuevos médicos generales con un salario mensual de $970.00. Las enfermeras no se quedarían atrás, ya que podrían crearse 93 plazas para enfermeras, con un salario de $630 mensuales; todo lo cual vendría a brindar cierto alivio al drama humano que a diario viven nuestros hermanos salvadoreños en los hospitales públicos.

En cuanto a necesidades personales, con ese dinero se podrían pagar por todo un año a 194 pensionados, con pensiones de $300, o garantizar un plato de comida al día a 648 privados de libertad que se encuentran en las bartolinas de la PNC, a quienes el Estado no le brinda ningún tipo de alimentación ni accesorios de higiene.

Realmente podrías hacer mucho si tuvieras esa cantidad de ingreso anual, eso sí, si fuera tuya, también podría ocurrir que no hicieras nada o que la despilfarraras. Nadie te diría nada. Al fin de cuentas sería tu dinero. Eso es lo singular de la propiedad privada: es privada. Situación muy distinta es cuando se trata de fondos públicos, los cuales son y deben estar sujetos al continuo escrutinio ciudadano.

El desperdicio de recursos ocurre en un país en que las necesidades son prácticamente infinitas y algunas de sus soluciones –como reducir gastos- son tan simples y evidentes, que por simples y evidentes no son atendidas por los funcionarios a quien corresponde aplicarlas. Nuestros gobernantes no necesitan de sesudos asesores para encontrar gastos que se puedan recortar para reorientar recursos a las áreas que más los necesitan, lo que realmente requieren es sentarse calculadora en una mano, papel y lápiz en la otra, y una voluntad firme de hacerlo. Si algún día lo hacen, estoy seguro que Juan Pueblo se los agradecerá.

@MaxMojica

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