“Señor Saca, usted entregó al país al comunismo”: Guillermo Sol Bang

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Marvin Galeas, 24 mayo 2016 / EDH

Guillermo Sol Bang ha sido una de las víctimas favoritas de los movimientos socialistas y socializantes.

En 1982, de un plumazo perdió casi todo su patrimonio. La hacienda El Nilo, que junto a su hermano Mario convirtieron en una de las más prósperas del país, le fue expropiada por la Junta de Gobierno presidida por Napoleón Duarte.

A principios de los 80 fue atacado a balazos cuando se dirigía a inscribir las planillas de ARENA antes de las elecciones para la Constituyente de 1982. Sufrió heridas de bala muy graves. Sobrevivió. Ya casi al final de la guerra fue secuestrado por un comando del Partido Comunista.

El día de su liberación, ya firmados los Acuerdos de Paz, recibió un puntapié en la espalda y a causa de eso le extirparon uno de sus riñones.

Finalmente a partir de enero de 2013, él y un grupo de sus antiguos colaboradores cuando ejerció la presidencia de CEL, un exministro y un ingeniero fueron perseguidos y acosados judicialmente por el gobierno de Mauricio Funes.

Aún así Guillermo Sol Bang no clama por venganza, sino por justicia. “Es por justicia que tanto Funes como Saca deben estar detrás de los barrotes”, afirma de manera contundente.

Tengo la impresión de que todo este montaje del caso CEL-Enel comenzó a gestarse con la expulsión de Tony Saca de ARENA, en el cual usted tuvo un papel muy importante.

¿Cómo recuerda ese episodio?

Un día me llamó el presidente de ARENA, Alfredo Cristiani. Me propuso que participara en una comisión para interpelar al expresidente Saca. Como miembro histórico del partido, acepté.

La reunión se llevó a cabo en las oficinas de Fredy, pocos días después de la dolorosa derrota electoral de 2009. Quienes participaron fueron los expresidentes Cristiani y Francisco Flores, así como otros miembros históricos del partido. Cuando los expresidentes expusieron sus observaciones al interpelado, noté que al señor Saca no le cambiaba para nada la expresión facial, a pesar de que le decían cosas extremadamente duras.

Los otros dirigentes del partido dijeron cosas más duras aún y el señor Tony Saca seguía con esa impavidez que a mí me pareció cínica e irritante.

¿En qué momento intervino usted?

Fui el último en intervenir. Y aunque me considero una persona tranquila reconozco que yo perdí los estribos ante tanto cinismo. Cuando intervine, estaba tan alterado que únicamente recuerdo lo que le dije al principio y al final de mi intervención. De lo que dije en el intermedio no me acuerdo nada. Después

Fredy Cristiani me dio detalles de mi intervención, las cuales fueron sumamente sinceras y reconozco que muy fuertes.

¿Qué le dijo al inicio?

Señor Saca, la percepción generalizada es que usted entregó el país al comunismo, pero para mí no es percepción, esa es la realidad. Usted es culpable de haber entregado el país a los comunistas.

¿Y qué dijo al final?

Dije: señor Saca, usted hizo un circo en televisión con el presidente de la Corte de Cuentas y sus magistrados mostrando un finiquito. Pero usted y yo sabemos que ese documento no vale ni la tinta que tiene encima.

¿Qué hizo Saca?

Se levantó. Me dio la mano y dijo: ‘Yo venía a una reunión cordial y ésta no lo ha sido’. Se despidió de manera abrupta de todos los demás y se fue. Fredy Cristiani lo llevó al estacionamiento. Después le pedí disculpas a Fredy por mi dureza. Fredy me dijo: ‘Usted le dijo la verdad’.

¿Qué pasó después?

Saca fue expulsado del partido ARENA, por decisión unánime. El presidente Flores — siempre estará vivo en mi corazón– me comentó que mi intervención fue determinante para expulsarlo.

¿Cuáles fueron los principales motivos para la expulsión?

Saca jugó a dos caras durante la campaña que llevó al FMLN al poder. Además, los indicios de que se enriqueció están por todas partes. Es como si un elefante hubiese entrado a una cristalería. Cuando yo veo en las mañanas las faldas del volcán y veo la residencia valorada, según él dice, en 17 millones de dólares, me indigno y me pregunto: ¿en qué país estoy viviendo? ¿por qué no hacemos nada?

¿Cuánto tiempo después comenzó la persecución política en su contra?

La persecución política comenzó en enero de 2013, con las intervenciones radiofónicas sabatinas del expresidente Mauricio Funes. Lo hizo religiosamente sábado a sábado, hasta diciembre de ese año preelectoral. Era un esquema de difamación muy bien montado. Mientras tanto, la Fiscalía estaba inventando datos que no probaban absolutamente nada. Soy partidario de una comisión de investigación en El Salvador como la CICIG de Guatemala, porque se tiene que investigar a los profesionales de la difamación que hicieron esos montajes.

¿La Fiscalía inventó datos?

La Fiscalía estaba trabajando en un expediente de… ¡128 mil páginas! que no decían nada, era puro relleno. En agosto o septiembre comenzaron a insinuar órdenes de captura contra mi persona. Un día que estaba solo, el rumor sobre mi eventual captura circulaba con fuerza. Todos mis hijos estaban fuera del país, por razones profesionales. Sólo estaban mis dos nietos, Fernando y Johnny, ambos ya profesionales. Ellos me acompañaron en todo momento. Por esos días nos estábamos reuniendo en las oficinas privadas de Edwin Zamora, diputado de ARENA en ese momento. Allí me preparaba para la interpelación de la comisión montada en la Asamblea Legislativa, sobre el caso CEL-Enel. La ayuda de Edwin fue valiosa, pues él tenía acceso a archivos de la Asamblea muy necesarios para mi defensa.

A la reunión que teníamos semanalmente llegaban también Rolando Alvarenga y Patricia Salazar, ambos diputados.

También me apoyaron Mario Valiente y Selim Alabí.

¿Qué actitud tomó usted cuando supo que lo podían capturar?

Organicé una conferencia de prensa en la que denuncié el hecho e informé que cuando salía de mi casa a mi finca siempre hacía la misma ruta y que vivía en la misma casa de siempre. Que estaba listo.

También expresé la verdad sobre el caso CEL-Enel.

¿Quiénes lo acompañaron en la conferencia de prensa y qué más dijo?

Mis dos nietos nada más, Fernando y Johnny. En esa conferencia mostré copias a los medios de comunicación de las cartas que respectivamente habían enviado en 2005, Nicolás Salume, presidente de CEL, a los altos ejecutivos de Enel, y el expresidente Saca al entonces jefe del gobierno italiano Silvio
Berlusconi, avalando el asocio público privado entre CEL y Enel. Esa acción, después lo supe en detalle, paró la orden de captura en mi contra.

Para esos días estábamos en plena campaña electoral…Sí. Parte del ataque hacia mi persona se debió a la campaña política. Con ese ataque Funes también quiso hacerle daño al candidato de ARENA, Norman Quijano.

¿Por qué cree usted que a pocas semanas después de mostrarse complacido con el asocio público privado el gobierno de Saca violó el contrato? De acuerdo con mi investigación, sólo producía pérdidas, cuando usted llegó a la CEL. El asocio, luego, generó casi 500 millones de dólares al Estado, además de energía limpia a los salvadoreños.

Estoy convencido de que el gobierno de Saca comenzó a hostigar a Enel como socio estratégico porque había interés de algún grupo cercano a él para apropiarse de las acciones de Enel cuando ya LaGeo era altamente rentable gracias al asocio. Pero los italianos optaron por el arbitraje internacional y no por un “acuerdo directo” como pretendía Funes.

¿La decisión de Enel de ir al arbitraje cambió esos planes?

Sí, eso modificó los planes de quedarse con esas acciones por un grupo cercano a Saca. El gobierno tuvo que gastar sumas que sobrepasan los 10 millones de dólares en esos tribunales internacionales, donde fue derrotado consecutivamente. Hasta tuvo que pagar los costos del proceso de arbitraje. Hasta el árbitro propuesto por el gobierno votó a favor de Enel. Además, hay que agregar el millonario gasto del gobierno de Funes en pagar el esquema de difamación y en preparar toda la trama jurídica en nuestra contra.

Hay quienes aseguran que Mauricio Funes fue solo un instrumento. Agregan que quien estuvo detrás del ataque, especialmente contra usted, fue el expresidente Saca…

Creo que sí. El hombre detrás de todas esas intrigas ha sido Saca. El es quien tenía toda esa animadversión en contra mía, por mi papel en la interpelación luego de la cual fue expulsado.

Tony Saca le hizo mucho daño al país, corrompió como nadie el sistema político. A partir del gobierno de Saca es que todo se arregla con el famoso hombre del maletín negro, es decir, comprando voluntades políticas a buenos precios.

¿Entonces, según usted, la persecución se debió a una venganza de Saca, por la expulsión, en primer lugar; y en segundo lugar, a que un grupo empoderado a la sombra del gobierno saquista deseaba el muy rentable negocio de la geotermia?

Sí, un amigo abogado era de la misma idea: había una carga personal en contra mía. Y_luego que, además, alguien quería quedarse con una buena parte de las acciones más valiosas del país, es decir, las de la CEL y LaGeo. Este amigo abogado dice que había algo personal contra dos ciudadanos, Francisco Flores y yo. El presidente Flores fue el que humilló a Fidel Castro en un suceso televisado en vivo para todo el mundo. Y yo, como ya dije, por la expulsión de Saca.

La verdad es que Saca se convirtió en un aliado incondicional del FMLN. Quizá Francisco Flores y yo somos (aún Flores ya muerto) las dos personas más odiadas por el partido Comunista y su aliado Saca. Pero además, yo acusé a los comandantes del Partido Comunista, Marcelo, Schafik Handal y José Luis Merino, de haberme secuestrado al final de la guerra. Cuando me interpelaron en la Asamblea Legislativa, el entonces diputado Jaime Valdés me preguntó por qué deje de ser tesorero del partido ARENA el 21 de junio de 1991.

Yo le respondí: ‘Porque ese día ustedes me secuestraron’. A partir de ese momento las preguntas de los comunistas variaron de tono.

¿Y cómo analiza la participación del entonces Fiscal Luis Martínez?

Al fiscal yo no lo conocía ni en persona, pero buenos amigos me decían que se expresaba muy mal de mí. Lo hacía incluso de manera visceral.

¿Cómo lo supo?

Me lo confirmaban amigos muy influyentes. Pero la cosa es aún más grave. Miguel Lacayo, uno de los acusados, me contó que durante un desayuno en casa de Jorge Velado, presidente de ARENA, con el Fiscal General y otros acusados, Luis Martínez aseguró que por presiones políticas debería mantener la acusación a Miguel Lacayo y a Tom Hawk, uno de los directores de CEL. Pero luego les ofreció que si me acusaban directamente a mí como el único responsable del delito que se nos imputaba, él ya no los seguiría acusando a ellos. Allí tengo guardado el correo electrónico que me envió Miguel.

Por supuesto. También supe que a altos ejecutivos de CEL les hicieron ofertas económicas para acusarme directamente a mí.

Lo querían ver preso don Billy. Que no le quepa la menor duda. Usted como lo narra en Sol y Acero, su biografía, fue expropiado, atacado a balazos, secuestrado, golpeado físicamente y luego perseguido. Me pregunto, ¿por qué tanta saña?

Yo también me lo pregunto. La bala de nueve milímetros que me penetró en el brazo me pulverizó el hueso, me hizo un hueco de 9 mm, perdí mucha sangre por las heridas. Quizá la saña se deba a mi participación en ARENA desde su fundación y porque siempre he sido correcto y he dicho siempre lo que pienso a quien sea.

¿ARENA lo apoyó durante esa persecución?

Me defendí solo. Jamás le pedí al partido que me apoyara. Lo que sí hicimos los perseguidos fue exponer nuestro caso a embajadores, a tanques de pensamiento como Fusades y la UCA. Fue hasta que recibimos el respaldo de congresistas estadounidenses, dado que Tom Hawk y Miguel tienen ciudadanía estadounidense, de Fusades y del demoledor editorial de la UCA, es que el Coena nos invitó para decirnos que querían apoyarnos públicamente.

¿Durante la persecución usted seguía durmiendo en su casa?

Un tiempo sí. Luego alquilé un apartamento para estar un poco cerca de una de mis hijas. Mis hijos y mis nietos se turnaban para acompañarme en las noches. A veces, Marvin, cuando oía el ulular de las sirenas en las noches… sirenas de policías, bomberos, o comandos de salvamento, imaginaban que venían por mí…

¿Sentía algo de temor?

No, sólo preocupación por lo que todo el poder del Estado le estaba haciendo a un grupo de ciudadanos.

Mañana puede ser cualquiera… ahí vienen decía yo… ya estaba resignado. Me quitaba mi anillo de graduación y mi reloj y se lo daba a mis hijos o a mis nietos, preparado para ir a prisión.

¿Económicamente cómo le afecta toda esa persecución política?

A mi edad tuve que reordenar mi vida. Primero porque perdí la cosecha de café por la roya; eso fue duro para mí. Esas plantitas las sembré con mucho cariño. Ya había sufrido con la expropiación de El Nilo con la reforma agraria de (Napoleón) Duarte. Todo el trabajo de una vida junto a mi hermano se perdió de un plumazo. Me pagaron con bonos que tuve que vender a menos de la mitad de su valor varios años después. Tuve que ser empleado por primera vez en mi vida.

Con mucho dolor ya no pude seguir pagando la universidad de los hijos que aún estudiaban en Estados Unidos. Casi todo lo que ganaba lo invertí en la educación de mis hijos. De eso me siento muy orgulloso.

¿Cómo le va con la finca?

Gracias a un préstamo pude hacerme de la finca, “La Normandía”. La trabajé con mucho amor. En el 89 me pagaron la liquidación del ISTA. Con eso ya tenía capital de trabajo para desarrollar la finca, pero esos ahorros fueron utilizados en el pago del rescate por mi secuestro.

¿Cuánto calcula haber gastado en abogados por el caso CEL-Enel?

Tuve que vender pedazos de la finca para pagar abogados y para poder sobrevivir, aunque la finca quedó dañada por la roya, como le decía; ahorita la estoy levantando de nuevo.

Es admirable que todo lo que ha vivido no lo haya afectado en su salud 

Aparte de que uso aparato en los dos oídos porque perdí buena parte de la audición por el secuestro, del riñón que me operaron por la tremenda patada que me dio uno de los secuestradores cuando me liberaron, y de la reconstrucción de mi brazo por la balaceada… estoy bien de salud.

Emocionalmente me siento bien, sereno y con ganas de seguir luchando por mi país, doy gracias a Dios por mi familia y mi salud.

Ahora que se habla de los expresidentes Funes y Saca que van a juicio por presunto enriquecimiento ilícito, pienso que usted quiero verlos en la cárcel.

Definitivamente. Pero no por venganza, ni por odio, sino por justicia. Si robaron y eso se prueba en un debido proceso, que los metan a la cárcel.

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