Carta a los jueces: No consientan la mediocridad de la fiscalía. De Paolo Luers

paolo luers caricaturaPaolo Luers, 26 mayo 2016 / EDH

Estimados administradores de justicia:
En un país que tiene buenos jueces (independientes, justos, incorruptibles), todos los problemas tienen solución y no se convierten en crisis de Estado. Incluso cuando el problema es un mal juez (corrupto, incapaz, o parcial), los demás jueces corrigen la falla.

En la ciudad en la cual yo crecí, los jueces eran los personajes más respetados de la sociedad, sinónimo de sabiduría y equilibrio. La gente les pedía consejo mucho antes de que un conflicto desembocara en un delito o en violencia. Su autoridad era indiscutible

diario hoyAquí en El Salvador, lamentablemente hay demasiado jueces malos, corruptos, incapaces, haraganes, parciales, prejuiciados… Claro que también hay jueces excelentes – pero no suficientes para restablecer la confiabilidad del sistema. Esta es una triste realidad, que a diario destruye existencias y, lo peor: la confianza de la gente en el sistema.

Dando seguimiento de cerca al “caso tregua”, que involucra a varios amigos, veo como los derechos de los acusados a una defensa efectiva están siendo pisoteados de una manera sistemática. Uno podría pensar que lo que está pasando en este caso son abusos excepcionales, debido al carácter político del caso y a la evidente precondena mediática. Pero discutiendo y consultando con muchos abogados penalistas, me doy cuenta que los abusos son la regla. Les pregunté a mis amigos penalistas cómo es posible que Raúl Mijango, luego de 2 semanas de estar recluido en la misma bartolina de la DAN donde tuvieron a Paco Flores, no tiene derecho de tener en su posesión el mamotreto de 138 páginas que presentó la fiscalía para acusarlo. Les pregunté como alguien va a preparar su defensa cuando no conoce los argumentos y las supuestas pruebas contra él, y por tanto no puede analizarlas, refutarlas. Las reuniones con su abogado son limitadas a 10 minutos, y ni siquiera pueden estudiar conjuntamente el documento acusador. ¿Cómo el acusado se va a defender? ¿Cómo el abogado va a preparar, junto con al acusado, la defensa? Si no dan medidas sustitutivas, no habrá defensa efectiva

Y todos los penalistas que consulté me dicen: Mire papito, así es, no es la excepción, es la regla.

Les pregunté a los penalistas: ¿Y cómo es posible que un juez, en la audiencia de revisión de medidas, permita a la fiscalía modificar la clasificación del delito y basado en esto niega las medidas sustitutivas y confirma la detención preventiva por 6 meses? ¿Cómo asociación ilícita simple (para cometer un delito concreto) de repente se convierte en asociación ilícita con agrupaciones criminales? Todos los abogados me explican que esto es sumamente irregular – pero que lo mismo pasa todos los días en muchos juzgados…

Lo que pasa, me explican mis amigos letrados, es que muchos fiscales tienen mentalidad de policías – y que muchos jueces tienen mentalidad de fiscales, tanto jueces como fiscales deberían entenderse como garantes del estado de derecho.

¿Por qué crees, me preguntó un penalista, que nunca avanzamos en la profesionalización de la investigación? Y como no tengo la respuesta, me la da: Porque hay demasiado fiscales que no exigen a la policía rigurosidad en la investigación, y porque hay demasiados jueces que dejan pasar a los fiscales acusaciones incongruentes, pruebas que no se sostienen – por lo menos en la fase inicial. Por esto hay miles de personas que guardan prisión preventiva por meses o incluso años, sin condena, porque hasta en la fase de instrucción hay un análisis serio de las pruebas y de los alegatos de la fiscalía.

Esta falla del sistema -y de los jueces- produce dos resultados fatales: el alto grado de impunidad, porque ni la PNC ni la fiscalía investigan bien; y un altísimo número de personas que al final salen libres, pero tuvieron que pasar meses o años en prisión preventiva, porque los jueces de primera instancia aceptaron acusaciones mal hechas, pobremente fundamentadas o incluso viciadas, que al final no se sostienen – pero decretaron detención preventiva.

Ahora veo a mis amigos Raúl Mijango, Roberto Castillo y otros del “caso tregua” atrapados en este sistema disfuncional y arbitrario, pero lo mismo pasa a miles de salvadoreños. Sus derechos de defensa y la asunción de inocencia son violadas todos los días, y mientras no nos pasa a nosotros o a alguien cercano, no decimos nada.

Ustedes los jueces tienen el poder de cambiar esto. Si la fiscalía trabaja mal y no presenta acusaciones sustentadas con pruebas confiables, ustedes tienen que rechazar los casos, o por lo menos decretar que los acusados puedan esperar su juicio en libertad.

Saludos,

44298-firma-paolo

 

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