Un “New Deal” para El Salvador. De Carolina Ávalos

carolina avalosCarolina , 10 mayo 2016 / EDH

Han pasado 24 años desde los acuerdos de paz en nuestro país, y pareciera que estamos en el peor momento desde entonces. La población expresa su frustración a diario: por la falta de agua, de seguridad, de empleo decente, de transparencia, de medicamentos, de escuelas seguras, etc. La agenda de país ya no está en función de estas necesidades apremiantes de la sociedad sino, más bien, de la agenda de los partidos políticos: de sus cálculos electorales, de sus batallas internas…

El problema fundamental es que nos enfrentamos a un diálogo de sordos, pero no entre los partidos, sino entre los partidos y la ciudadanía. La agenda de país la impone la misma clase política que nos heredaron los Acuerdos de Paz, y sólo cuándo y cómo les interesa. Desgraciadamente, ésta no obedece a una visión de país que nos permita entrar al círculo virtuoso del desarrollo económico y el progreso social.

diario hoyLos temas de la reforma de pensiones, de las medidas “extraordinarias”, de la “emergencia del agua” son algunos de los ejemplos del accionar “reactivo” de nuestras autoridades. Temas urgentes por necesidad, pero sin aportar soluciones sostenibles a los problemas importantes de país. Es así como ha funcionado la “política” en este país, a conveniencia y a urgencia: así se aprobó la dolarización. Ahora, de la misma manera se quiere pasar la reforma de pensiones.

El Salvador es un país de Índice de Desarrollo Humano Medio, es decir: hemos recorrido un importante trecho, pero aún nos queda mucho por hacer. Los objetivos a alcanzar no son meras cifras y estadísticas, ni slogans políticos y electorales. No hay dónde perderse: si queremos lograr mayores niveles de desarrollo humano tenemos que apostarle a la educación, a la salud y a la vivienda digna y, sobre todo, a crear oportunidades para el empleo formal. Para ello, se requiere un marco regulatorio apropiado que genere las condiciones adecuadas para el crecimiento económico sostenible, y con la ciudadanía al centro de las políticas públicas. Que de una vez por todas se respete, más allá de la retórica, la dignidad y los derechos de los salvadoreños como verdaderos protagonistas de su presente y su futuro.

Así como están las cosas, ¿cuál podría ser el futuro previsible para nuestro país? Parte importante de éste está en manos de la clase política y en las decisiones que toman en el seno de los tres Órganos del Estado. Instancias que en una democracia plena se convierten en un espacio real para dirigir e impulsar el desarrollo del país en el camino que asegure el Estado de Derecho, la igualdad de oportunidades, y la profundización de la democracia. Nuestra realidad en el ámbito institucional y político nos indica que aún hace falta mucho para conseguirlo. Nos endeudamos más en proyectos que no son prioridad, mientras que otros, que podrían generar retornos económicos y sociales mayores, son relegados.

Un “New Deal” para El Salvador es urgente y necesario. Un nuevo contrato entre los políticos y la ciudadanía que debe incluir como base fundamental la inversión en capital humano, y priorizar los sectores productivos de la economía y la sostenibilidad ambiental. No basta con decir que nuestra gente es lo más importante y que es trabajadora mientras se mantiene una inversión en educación por debajo de la media regional. Este Acuerdo también debería incluir una nueva manera de hacer política, alejada del oscurantismo, la ideologización excluyente y el continuo enfrentamiento actual, y enfocada en la transparencia, la responsabilidad, el respeto institucional y en la consecución de mejoras para la ciudadanía.

¿Se podrá llegar a un New Deal con la clase política existente? ¿O habrá que conformar este Acuerdo con una nueva generación de políticos que no esté anclada en el pasado, con los prejuicios y desconfianzas que nos impiden avanzar? Debemos trabajar en base a un nuevo pensamiento político moderno y democrático, que responda a los intereses reales de nuestra ciudadanía.

Ojalá que quienes se encuentren con disposición e ilusión, se animen a participar en la construcción de este New Deal.

@cavalosb

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