Qué y cómo informar, ahora que hay medidas extraordinarias. De Ricardo Chacón

Ricardo Chacón es editor jefe de El Diario de Hoy

Ricardo Chacón es editor jefe de El Diario de Hoy

Ricardo Chacón, 1 mayo 2016 / EDH

La pregunta no es retórica ni mucho menos tiene un carácter ideologizado, simplemente trata de indagar cómo hacer periodismo e informar sobre seguridad y violencia en el país, actualmente en medio de una operación incisiva del gobierno del FMLN contra la delincuencia de las maras con la puesta en marcha de una serie de medidas extraordinarias.

El ejecutivo de turno las ha llamado medidas extraordinarias, resumidas en un control total de los centros penales, lo que incluye medidas de aislamiento de los cabecillas altos y medios en las cárceles, el desplazamiento de tropas élites del ejército y la policía en las zonas de control de las maras, el enfrentamiento directo, con fuerza y sin miramiento, de la autoridad contra las pandillas que ha dado como resultado “enfrentamientos armados” con decenas de muertos.

diario hoyAcciones que no solo cuentan con el aval de todo el aparato gubernamental y de las llamadas organizaciones e instancias defensoras de los derechos humanos, sino también de la opinión pública, cansada hasta la “coronilla” del accionar de las pandillas que provocan muerte y dolor en la ciudadano común y corriente.

Estas acciones extraordinarias, al parecer y supuestamente como lo dicen los voceros del gobierno, han hecho que bajen drásticamente los asesinatos diarios a casi una decena diaria (cuando hace poco tiempo habían días que la cifra superaba los treinta asesinatos), las extorsiones pareciera que están disminuyendo y se comienza a generar una sensación que la “cuestión va mejorando”; mientras tanto los políticos se enfrentan a sendas discusiones para darle financiamiento y continuidad a estas medidas de seguridad.

En este contexto, resumido a vuelo de pájaro, me surge la interrogante, ¿qué y cómo informar? La respuesta, por supuesto, no puede ser ni definitiva ni taxativa, entre otras cuestiones porque debe definirse qué es eso de las medidas extraordinarias, si así lo fueran metodológicamente, deberían de ser para un momento determinado… y por lo tanto tendrían que pasar en un período perentorio.

Ahora bien, si estas medidas extraordinarias se convierten en ordinarias, como lo deberían de ser (por ejemplo el control total de los centros penales y evitar que haya señal telefónica para que los reos extorsionen a la población) la respuesta de qué y cómo informar tendría otras dimensiones.

Para no divagarnos hay al menos dos cuestiones claras y definidas que guían la labor de la prensa, a saber: uno, informar los hechos de la realidad que interesan a la población; en este sentido, se trata de explicar, no justificar ni mucho menos obviar, los hechos de la realidad que afectan a la población.

Y dos, fiscalizar a los creadores y ejecutores del accionar estatal; lo que los clásicos del periodismo llamaban el control del poder, entre otras cosas, porque se trata de acciones públicas que afectan al público, y en general a la sociedad.

Desde esta óptica, no hay vuelta de hoja, a la prensa y a los periodistas nos toca seguir informando sobre los hechos de violencia, tratando de explicar porque siguen existiendo; siempre que muere violentamente una persona, debe de indagarse las causas, quiénes son los responsables y si la justicia actúa o lo deja impune como ocurre en la mayoría de casos.

También es un hecho que debe de reportarse, con mayor profundidad y acuciosidad, si el accionar de la autoridad está enmarcado en las leyes y no está abusando de su poder, por ejemplo, si se realizan acciones de ejecución y excesiva fuerza. El día que se use las tanquetas o las ametralladoras M60 y se mate a ciudadanos comunes y corrientes, que viven alrededor de una casa de mareros, será noticia de primera plana.

Será información noticiosa las acciones policiales y militares, que supuestamente son extraordinarias. Hay que determinar si realmente están dando los resultados esperados, sobre todo si se está “focalizando el problema central de la violencia y delincuencia” y se están generando las condiciones para construirse una sociedad más segura y sin violencia.

Dicho en pocas palabras, la labor de información sobre la violencia poco o nada ha cambiado, lo que se ha modificado es que se han tomado acciones extraordinarias que deberían haberse tomado desde hace mucho tiempo.

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