Las pistolas y fusiles del expresidente Funes. De El Faro

Diez días antes de terminar su mandato, Mauricio Funes registró a su nombre más de medio centenar de armas haciendo uso de un permiso especial que le concede la ley. Cuando dejó el cargo, Funes poseía 92 armas de fuego, aunque solo declaró a Probidad una de ellas. Una fuente estatal sostiene que actualmente mantiene registradas 86. El expresidente lo justifica aludiendo razones de seguridad. 

Sergio Arauz, 3 marzo 2016 / EL FARO
el faroEn junio de 2014, cuando dejó la presidencia de El Salvador, Mauricio Funes tenía registradas a su nombre 92 armas de fuego, según un inventario al que tuvo acceso El Faro, que fue confirmado por fuentes gubernamentales con acceso a los registros de permisos de portación, tenencia y conducción de armas de fuego. Según las mismas fuentes, actualmente el expresidente Funes tiene 86 armas registradas a su nombre pero en 2014 llegó a tener 92.

Según la Ley de Armas de 1999, una personas puede comprar hasta un máximo de un arma de fuego cada dos años. Sin embargo, cuando se trata de personas de alto riesgo, estas pueden adquirir una cantidad superior que en la normativa no tiene techo. La ley también hace una excepción con estas personas y las faculta para que, a diferencia de los otros ciudadanos, puedan adquirir y usar armas de guerra. Para esto, la Dirección de Logística del Ministerio de Defensa, a cargo del registro, extiende un “permiso especial para el uso de armas de guerra”.

Hace un mes, utilizando mensaje directo de Twitter, El Faro pidió a Funes una entrevista para hablar sobre sus declaraciones de patrimonio presentadas ante la sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia. No respondió. Este domingo, ante una segunda petición referida específicamente a las armas registradas a su nombre, sí lo hizo. “No me suena que sean tantas”, dijo en un mensaje en la misma red social cuando este periódico le preguntó por qué no había declarado a Probidad las 92 armas de fuego registradas a su nombre en 2014. “Mañana consulto con la persona encargada y te doy un dato exacto”, añadió.

Funes afirmó el mismo domingo que, al terminar su mandato, declaró a Probidad solamente una de las armas, y admite que eso fue un error. Pero, según él, no por declarar solamente una de las 92 registradas a su nombre. “A mi entender fue por error porque ese tipo de bienes que yo sepa no se declaran en Probidad. No hubo, entonces, mala fe de mi parte”, dijo. Diversas fuentes que participaron en el gobierno de Mauricio Funes han asegurado a El Faro que el expresidente es un apasionado de las armas de fuego y que las colecciona. Funes aclaró sin embargo que que las armas registradas a su nombre responden no a que sea coleccionista, sino a su condición de persona de alto riesgo.

La figura de la persona de alto riesgo y su derecho especial a tener armas están regulados en dos leyes. La Ley de protección de personas sujetas a seguridad especial dice que los expresidentes son personas de alto riesgo; y el artículo 72 de la Ley de Armas dice que esas personas pueden tener un “permiso especial” para portar, ellas o sus guardaespaldas, armas de guerra, previa autorización del Ministerio de la Defensa Nacional.

Las armas de guerra son aquellas que permiten hacer disparos de forma automática, es decir, en ráfaga, a diferencia de las armas que solo permiten una cadencia de disparo tiro a tiro. Para los ciudadanos comunes la tenencia, portación y conducción de armas de guerra es un delito cuya pena es de cuatro a 10 años de prisión, según el Código Penal salvadoreño.

Este martes 1 de marzo, El Faro envió a Funes copia de una lista parcial de armas que estaban registradas a su nombre a finales de 2014, a la que este periódico tuvo acceso. La lista incluye 68 de las 92 armas que el expresidente tenía registradas en ese momento, de las cuales son 51 pistolas, siete fusiles, cuatro carabinas y dos escopetas. De las 51 pistolas, 17 son Beretta, una marca italiana cuyos dispositivos han sido adoptados por las policías y fuerzas armadas de gran cantidad de países, incluidos varios americanos como Argentina, Colombia, Venezuela o Estados Unidos.

En el documento, entre los fusiles aparece un FAL. El FAL, de origen belga, es una de las armas más frecuentemente decomisadas a la guerrilla durante la guerra civil salvadoreña. También aparece un Heckler & Koch, al que la Asociación Nacional del Rifle de Estados Unidos describe como “una de las mejores armas militares de nuestra era” y cuyo precio de mercado ronda los 6 mil dólares.

La colección Funes

Estas son imágenes de referencia sobre algunas de las armas que en 2014 tenía registradas a su nombre el expresidente Mauricio Funes. Algunos de los artículos pueden variar dependiendo del año en que fueron fabricados o de los accesorios con que se acompañen.

Derringer (Revólver)

Descripción en el sitio grabagun.com: “Las Derringer siempre han jugado el papel del arma pequeña y esto hace que, frecuentemente, sean una opción para las mujeres o aquellos que necesitan un arma fácil de esconder”.

 

Bushmaster ACR

Parte de la reseña en el sitio gunblast.com: “… El (rifle) ACR ofrece mucha versatilidad, el cargador y otros componentes claves son fáciles de reemplazar, por marines o soldados, en el terreno… “

Fusil FAL

Parte de la reseña en el sitio tactical-life.com: “El FAL se ganó el apodo ‘el brazo derecho del mundo libre’ sirviendo a 90 naciones, en 30 conflictos, durante medio siglo”.

FN F2000

El sitio armas.es reseña este dispositivo de esta forma: “Diseño y modernidad para el fusil de asalto del siglo XXI”.

P229 SIG SAUER

Parte de la reseña en el sitio sigsauer.com: “La P229 es una de las pistolas más populares de Sig Sauer y es usada por miles de agentes de seguridad en el país (EUA) “.

Heckler & Koch 91

Según el sitio de la National Riffle Association (NRA) nramuseum.com: “Es considerada una de las mejores armas militares de nuestra era “.

El expresidente no quiso pronunciarse sobre el detalle de las armas que posee. El Faro le preguntó por qué 57 de estas 68 armas tenían como fecha de extensión del “permiso especial” el 21 de mayo de 2014, es decir, 10 días antes de que entregara el poder. Tampoco respondió a esta pregunta. “Lamento no poder satisfacer tus inquietudes”, se excusó, vía mensaje directo de Twitter, “pero déjame hacerte una simple obervación: habría que manejar esa información con sigilo y discretamente por el tipo de bien al que se hace referencia. No pueden exponer la seguridad personal y familiar de un ciudadano y menos de un expresidente revelando la cantidad y tipo de armas que obran en su poder”. El Faro, aun teniendo en cuenta esta prevención, decidió publicar esta nota al considerar que la cantidad de armas, la fecha en que se gestionó su permiso especial, y el hecho de que no fueran declaradas a Probidad hacen que esta sea información de interés público.

El documento en poder de El Faro contiene información que detalla la marca, el número de serie, el modelo y el tipo de matrícula de las armas, así como las fechas de expedición de los permisos especiales. Además, detalla el código balístico de esas armas que a finales de 2014 aparecían a su nombre del expresidente.

El Faro contrastó el contenido de la lista con los precios de mercado en un sitio de subastas en internet especializado en armas de fuego. El valor total de las 51 pistolas -17 Beretta, y nueve Sig Sauer, entre otras-, más los siete fusiles -incluídos un Heckler & Koch, un Sig Sauer y un IMI-, las cuatro carabinas -dos Colt y dos FN Herstal-, los tres revólveres y las dos escopetas sumaría algo más de 100 mil dólares. El fusil FN Herstal modelo F2000, capaz de escupir 850 balas por minuto, ha sido descrito con estas palabras en un periódico especializado en armas de fuego: “Diseño y modernidad para el fusil de asalto del siglo XXI“.

Antes y durante su mandato, el expresidente Funes solía realizar sus prácticas de tiro en el polígono de Cosase, la empresa de seguridad de su amigo Miguel Menéndez, propietario de una de las empresas de seguridad que ganó al menos 14 millones de dólares en contratos de seguridad con el gobierno de Mauricio Funes. Cosase es, además, la cuarta compañía que más armas de fuego importó entre 2006 y 2015, según los datos del Ministerio de la Defensa.

En septiembre de 2008, ya iniciada la campaña presidencial de 2009, Miguel Menéndez, conocido como Mecafé, concedió una entrevista a El Faro en la que explicó que Funes llegaba a liberar estrés al polígono de tiro. “Va a venir un amigo que necesita relajarse y vamos a ir a tirar al polígono (de tiro, que es parte de las instalaciones de Cosase)”, anunció ese día sin revelar el nombre de su amigo, para apurar la entrevista. Minutos después, apareció Funes, que en aquel momento estaba a meses de convertirse en el primer presidente del FMLN.

En 2009, los salvadoreños tenían como principales candidatos a la presidencia a un periodista y al exdirector de la Policía Nacional Civil Rodrigo Ávila, afamado tirador que para entonces tenía más de dos docenas de armas registradas a su nombre. Los votantes del ahora país más violento del mundo -un homicidio por cada mil habitantes en 2015- eligieron sin saberlo a un apasionado de las armas que enarbolaba a monseñor Óscar Romero como su guía.

El expresidente Funes, que actualmente enfrenta un juicio de enriquecimiento ilícito ordenado por la Corte Suprema de Justicia, no declaró ante la Sección de Probidad sus armas. Según la ley de enriquecimiento ilícito, los funcionarios están obligados a declarar el valor unitario de los bienes que sobrepasan los 11 mil 458.70 dólares con 70 centavos -100 mil colones-  y, cuando el precio unitario sea menor, deberá declararlos en conjunto.

Entre martes 1 y miércoles 2 de marzo Funes completó su respuesta. “Nunca nadie ha revelado cuántas armas y qué tipo de armas tienen los expresidentes o las personas consideradas de alto riesgo. Ni en El Salvador ni en ningún país del mundo. Un expresidente por ley goza de seguridad de por vida y esto le supone contar con una cantidad de armas que maneja y administra la seguridad asignada por el Estado (…) El Estado Mayor Presidencial asigna personal pero no asigna armas ni vehículos ni gasolina para cumplir su labor. Si yo necesito un vehículo blindado, por ejemplo, tengo que comprarlo u obtenerlo de alguna forma, tanto para mí como para mi grupo familiar. No me lo provee el Estado. Pero ninguna autoridad y menos un medio de comunicación se atrevería a publicar el tipo de blindaje que tiene el vehículo. Por eso es que resulta improcedente que me preguntes por qué tengo tal cantidad de armas registradas a mi nombre”, concluyó.

El primer ministro de Seguridad del gobierno de Funes (2009-2014), Manuel Melgar, dijo a finales de 2009 a El Faro que el gabinete de seguridad había presentado al gobernante una propuesta de desarme de la población civil. Antes de llegar al gobierno y cuando el FMLN era oposición, Melgar pregonaba en favor del desarme. En una entrevista con el periódico Colatino que republicó íntegramente El Faro, llegó a decir lo siguiente: “Una de las medidas más radicales es el desarme total de la sociedad, los únicos que podrán portar armas serán los miembros de la Policía y de la Fuerza Armada. Para esto vamos a plantear la prohibición de la importación, comercialización, tenencia y portación de armas. Esta medida es fundamental porque datos oficiales confirman que el 80% de los homicidios se cometen con armas de fuego.”

Durante sus cinco años de gobierno, Mauricio Funes tuvo en su escritorio una propuesta para desarmar a la población civil que nunca se hizo pública, no se tramitó y por tanto nunca se discutió en la Asamblea Legislativa.

El Faro reveló hace una semana que desde el año que el FMLN llegó a la presidencia, 2009, los salvadoreños han estado adquiriendo armas de fuego a un ritmo promedio de 1.5 millones de dólares al año. Solo en 2014 gastaron casi 2 millones. Paralelamente, han estado registrando armas ante el Ministerio de la Defensa a una cadencia de 30 cada día.

Este periódico pidió al ministro de la Defensa, general David Munguía Payés, que explicara por qué había emitido 57 permisos especiales en favor de Funes el 21 de mayo de 2014. El militar se rehusó a responder: “No te puedo comentar nada de lo que me preguntas. La información del registro de armas es de carácter privado y puede poner en riesgo a una persona”.

El 7 de mayo de 2014, día del soldado, el entonces presidente Mauricio Funes recibió un obsequio de manos del también hoy ministro de Defensa, David Munguía Payés: un fusil dorado de exhibición. Foto: informe de labores 2014 del ministerio de Defensa.

 

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