Parar el deterioro. De Roberto Rubio

Hay que parar este deterioro, y el principal responsable de hacerlo es el actual gobierno.

Roberto Rubio, director ejecutivo de FUNDE y representante de Transparency International

Roberto Rubio, director ejecutivo de FUNDE y representante de Transparency International

Roberto Rubio, 4 enero 2016 / LPG

El desenvolvimiento de la realidad presenta avances y retrocesos, procesos evolutivos e involutivos. Cuando en la dinámica social pesan más los primeros que los segundos, parcelas importantes de la sociedad se deterioran. A pesar de mi profunda y optimista convicción de que el mundo marcha hacia adelante, el realismo me obliga reconocer que la realidad social de nuestro país se encuentra en franco deterioro.

Valga señalar que El Salvador posee enormes potenciales para impulsar su desarrollo. Tenemos “otro país” en los Estados Unidos, donde más de 2 millones de compatriotas poseen una productividad y un PIB muy superior a los más de 6 millones que vivimos acá, los cuales representan un amplio y natural mercado, con mucha mano de obra y profesionales calificados y disciplinados, con empresarios grandes y exitosos, con una comunidad organizada con destacada incidencia política. Asimismo, somos un país privilegiado en la relación con los Estados Unidos; basta destacar que somos uno de los pocos, si no el único país en el mundo, que ha recibido un segundo FOMILENIO, fuimos uno de los cuatro países en el planeta escogidos para ser parte del Asocio para el Crecimiento, y posiblemente seamos uno de los principales receptores de ayuda en Latinoamérica con el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte.

Disponemos de una posición geográfica privilegiada de cara al comercio, el transporte y las comunicaciones, factores claves de la globalización: estamos apenas a poco más de 2 horas de la primera economía mundial y con parecida escala horaria, somos puente entre dos océanos, dos subcontinentes y tres continentes. Adicionalmente, somos un país compacto y bien comunicado, con una importante dotación de infraestructura. Nuestra mano de obra, cuando se le presentan las condiciones, es trabajador y creativo. Existe un sector empresarial potente y dinámico, a la par de un sistema financiero relativamente sólido. Contamos con un sistema político fuerte (aunque desgraciadamente inmaduro y atrasado), y una amplia capa media relativamente informada.

También hay que destacar importantes avances: fortalecimiento y mayor independencia de la Corte Suprema de Justicia, ya no solo dado por la Sala de lo Constitucional sino también por la Sala de lo Contencioso y Sección de Probidad, posible derrota del gansterismo en la elección del fiscal (crucemos los dedos), organización ciudadana más activa e independiente, capas medias políticamente más moderadas, y sobre todo, avances y conquistas importantes en la lucha ciudadana en contra de la opacidad y la corrupción (aunque no tanto contra la impunidad).

Sin embargo, asistimos con suma preocupación al deterioro de sustantivas parcelas de nuestra sociedad. Después de ser una de las economías más pujantes de la región, nos hemos venido convirtiendo en una de las más rezagadas, donde menos inversión extranjera llega, donde menos se crece, donde menos empleo se genera, donde nos llevamos los primeros lugares en calificaciones de riesgo en la región, donde retrocede la competitividad y la productividad. Mientras tanto, el recule en seguridad es más que evidente, donde los homicidios y la extorsión van en aumento, y donde el crimen organizado se está poco a poco tomando los principales espacios de convivencia humana: la familia, la escuela, el lugar de trabajo, el espacio público. Ya podemos parafrasear aquella famosa frase del expresidente Sánchez Hernández de cara a la guerra con Honduras: “Cómo es posible que el hombre pueda caminar libremente por la luna y un salvadoreño no pueda caminar seguro por las veredas de Honduras”… solo que hoy son las veredas de El Salvador.

También va en deterioro nuestra sensibilidad humana, nuestros valores, nuestro sistema de salud y educación. Este proceso de deterioro hasta alcanza dos campos significativos: de tener uno de los mejores aeropuertos de la región hemos pasado a uno de los peores; de tener un fútbol de los mejores en Centroamérica ahora tenemos uno de los peores. Hay que parar este deterioro, y el principal responsable de hacerlo es el actual gobierno. El barco se está hundiendo, los pasajeros nos damos cuenta, pero por lo visto no así el capitán y su tripulación.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s