El año nuevo, como punto y seguido. De Rosarlin Hernández

Así cerramos 2015, con un país literalmente partido en dos, con sentimientos encontrados, con una clase política siniestra, con héroes anónimos, con la necesidad de abrir paréntesis para fantasear que tenemos algo.

Periodista salvadoreña radicada en Ginebra, Suiza.Rosarlin Hernández, 3 enero 2016 / LPG

Admiro a las personas que son capaces de escribir una lista de propósitos para año nuevo y los cumplen. A mí no se me da. Cuántos compromisos quedan plasmados en papel y jamás llegan a formar parte de nuestra vida cotidiana. Prefiero responder cada mañana a esa voz interior que me cuestiona, me recuerda los pactos y me exige coherencia con las decisiones que tomo en la vida.

Ante la ansiedad que me provoca recibir el año nuevo, he tomado la salida sana de compararlo con el acto de empezar el siguiente capítulo de una gran novela. Un título que atrapa, la sinopsis de la contratapa que nos promete suspenso, la descripción de personajes que se parecen a nosotros y que además viven sus vidas en escenarios inquietantes que nos resultan familiares. Dicho esto, compramos el libro y aun cuando todos podemos leer el final, nadie se atreve, porque tal como canta Jorge Drexler: “Amamos más la trama que el desenlace”. Sobre todo en un país como El Salvador, donde las historias tienen finales tan desoladores.

la prensa graficaPues bien, así veo 2016, como la continuación de un nuevo capítulo, en lo individual y como sociedad. El asunto es que antes de continuar con nuestra narrativa, es preciso revisar el capítulo anterior. Dónde fue que dejamos el punto y seguido. Para ello, tomaré como referencia el fragmento de un texto escrito por la editora de esta revista, Glenda Girón, quien nos reiteró que cerrábamos 2015 con unas cifras escandalosas de homicidios, desapariciones y extorsiones.

De su carta editorial todavía resuena en mi cabeza el siguiente párrafo: “Ahí, en donde muchos van a agradecer el año por lo que sea que les haya dado, también habrá familias heridas, rotas por las ausencias. Niños sin padre o madre. Madres y padres sin esos hijos a los que todavía buscan o lloran. Ahí donde la mitad del país celebrará, la otra mitad no tendrá más que sobrecogerse e intentar hallar consuelo en lo que queda. Ahí donde muchos se moverán en la abundancia, a otros les faltará hasta el agua”.

Así cerramos 2015, con un país literalmente partido en dos, con sentimientos encontrados, con una clase política siniestra, con héroes anónimos, con la necesidad de abrir paréntesis para fantasear que tenemos algo que celebrar, sabiendo que el 1.º de enero debemos cerrarlo y asumir 2016 con la incertidumbre de siempre, aspirando a tener lo básico y dando gracias por un día más de vida.

Una vez recapitulado el punto y seguido, me gustaría proponer ciertos cambios a esa trama. Imagínese que en lo individual y como sociedad este año escribimos historias que nos devuelvan poco a poco la esperanza. Por ejemplo, podríamos incluir a un expresidente condenado y la apertura de procesos judiciales contra otros exmandatarios salvadoreños acusados de corrupción. Francisco Díaz juramentado como fiscal general de la República. La madera de los periódicos informando que la Fundación Forever recibe todos los apoyos para expandir la cultura de la integración, que ser joven se convierte en sinónimo de futuro y la violencia recibe un personaje de relleno. Y si quieren, hasta podríamos crear personajes secundarios como el de algún funcionario de gobierno capaz, que se limite a cumplir con su obligación de servidor público sin creer que por ello levita.

Como dijo Glenda Girón en su texto, ya hubiera querido que mi primera columna de 2016 fuera más optimista, el caso, como dice la editora, es que “abrir los ojos ante la tragedia de todos los días no es opcional, es una responsabilidad ineludible y es, también, el inicio de algún tipo de cambio”. Así las cosas, no hay más que decir, y sí mucho por hacer. Entonces, manos a la obra.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s