Mares de sangre… De Gumercindo Ventura

“Rios de sangre” se titulaba un artículo sobre El Salvador en la revista británica The Economist hace un par de semanas. La situación es tal que estamos teniendo cada vez más atención de parte de medios internacionales. No es mera percepción, los números no mienten, a pesar de lo que diga Benito Lara. Vamos comenzando noviembre, y al cierre de octubre llevamos 5,614 muertos.

gumercindoGumercindo Ventura, 8 noviembre 2015 / LPG

la prensa graficaEste año el Gobierno ha presentado su plan para hacerle frente a la violencia. Lejos de discutir lo factible y realizable que es El Salvador Seguro, hemos estado enfocándonos en cuánto nos va a costar y de dónde va a salir ese dinero. Y no es que no sea importante hablar del tema económico y quiénes cargaremos con ese costo, pero si hay una propuesta que intenta remediar el problema más grave del país lo menos que podemos hacer es conocer de qué se trata.

Según el resumen ejecutivo el plan, tiene cinco ejes: prevención, persecución, rehabilitación y reinserción, atención y protección de víctimas, y fortalecimiento institucional. Al final el “paquete” entero nos va a costar $2,100 millones, que distribuidos en cinco años suman $420 millones cada año, el equivalente a 1.7 % del PIB y a 8.7 % del presupuesto de nación.

El resumen enumera algunas acciones dentro de cada eje, y da alguna información como quiénes serán los involucrados (PNC, empresa privada, iglesias, etc.) y cuál es el objetivo que se busca alcanzar.

Una de las críticas que se ha hecho a planes anteriores como Mano Dura, Supermano Dura y similares es que se enfocaban demasiado en represión, prácticamente ignorando por completo la prevención y reinserción. El Salvador Seguro destina casi 74 % del presupuesto total a acciones de prevención de violencia, destinando $600 millones a acceso y retención escolar para niños y adolescentes, $500 millones a un plan de impulso de empleo juvenil en alianza con la empresa privada. El 9 % de los fondos, $180 millones, van orientados a planes de rehabilitación y reinserción.

A primera vista parece ser un plan ambicioso y que intenta cubrir varios ámbitos sociales alrededor de la criminalidad, pero escribir una intención no la hace realidad. Las actividades enumeradas, si bien dan una vaga idea de lo que se piensa hacer, parecen más una lista a Santa Claus, y surgen aún más dudas.

$4,200 millones no son poca cosa y necesitamos saber y discutir, por ejemplo, en qué consisten estos planes de rehabilitación y reinserción. ¿Es esto un eufemismo para que criminales gocen de impunidad? ¿Es una tregua institucionalizada y hecha ley para seguir protegiendo delincuentes? ¿En qué consiste el plan de generación de empleo con la empresa privada? ¿A qué se compromete el Gobierno con este plan? ¿Las metas son alcanzables, medibles, realizables?

Repito, enfocarnos en el costo es importante, pero igual o más importante es que El Salvador Seguro responda adecuadamente a la violencia, y de eso se habla poco. A medida que vayamos teniendo más información, el Gobierno irá encontrando más apoyo para impulsar este proyecto. Estamos en la obligación de analizarlo y, si es posible, fortalecerlo. No es que no se quiera combatir la violencia, es que no puede haber falta de transparencia en un tema tan vital para el desarrollo de El Salvador, de lo contrario los ríos de sangre se convertirán en mares.

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