¿Por qué los gobiernos le temen a internet?; por Diego Marcano

Sólo en lo que va de la década de 2010, Internet ha demostrado su poder para transmitir ideas y promover la libertad. La red permitió que el ‘periodismo ciudadano’ denunciara en videos, imágenes y texto a tiempo real, fenómenos como la denominada ‘Primavera Árabe’ en Túnez, Libia y Siria, desafiando dictaduras que gobernaron durante décadas. Internet permitió la articulación de manifestaciones contra la corrupción e injusticia social en Brasil, en vísperas del mundial de fútbol 2014, y la utilización de redes de información y comunicación en tiempo real durante las protestas estudiantiles de febrero del año pasado en Venezuela.

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Diego Marcano, 24 junio 2015 / PRODAVINCI

También fue muy útil en la ‘Revolución de los Paraguas’ de Hong Kong, que reunió a más de 100.000 personas, algo que no ocurría en China desde las protestas de la Plaza de Tiananmen, en 1989, en las que los manifestantes fueron dispersados con una sangrienta avanzada de tanques e infantería ordenada por el Gobierno chino.

Recientemente en Hong Kong, los manifestantes demandaban cambios en el sistema electoral de la región administrativa de la República Popular China. Las protestas duraron 2 meses y 23 días, y se organizaron a través de la aplicación FireChat, desarrollada en San Francisco.

Frente a este fenómeno, los gobiernos autoritarios han venido limitando las comunicaciones y controlando la información en el campo digital, monitoreando la actividad en la red, prohibiendo el acceso a internet y bloqueando contenidos.

Cuando le preguntamos al psiquiatra Javier Guevara, por qué ciertos gobiernos se sienten amenazados por la red, éste responde: “En internet hay muchas cabezas y el poder advierte que pierde el control. Todo el sistema de representaciones de un gobierno autoritario se funda en una realidad paralela. Una psicosis. Las dictaduras no se comunican con individuos: informan a la masa. La locura del poder es creerse Dios”.

Censura institucionalizada

A diferencia de Corea del Norte, que impide el acceso a Internet a la población en general, China ha alentado su uso, a fin de acelerar la construcción de la economía moderna que se propone. Si bien es cierto que ya este país ha superado el número de usuarios conectados de Estados Unidos, con 641 millones, y se perfila como una de las economías más importantes del planeta, su gobierno no tolera la libre expresión de ideas y opiniones, ni la coordinación de encuentros públicos.

La Gran Muralla de Internet (también conocida como ‘El Gran Cortafuegos’) es el sofisticado sistema con el que la República Popular China censura desde 1998, bloqueando sitios web occidentales, palabras claves en motores de búsqueda y monitoreando contenido e interacciones en redes sociales, a fin de evitar la difusión de ideas y las movilizaciones sociales.

De acuerdo con una encuesta realizada por la Cámara de Comercio Europea entre 106 empresas que tienen oficinas en China, el 86% de las empresas de la Cámara de Comercio han sido afectadas negativamente por el bloqueo de contenido en la web.

Jörg Wuttke, presidente de la Cámara de Comercio Europea en China, sostiene que “esta preocupante tendencia ilustra cómo la restricción excesiva de Internet puede limitar el crecimiento e inversión en tecnología, áreas que son cruciales para el desarrollo de China”.

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Dos millones de personas integran la División de Analistas de Opinión Pública del Departamento de Propaganda del Partido Comunista de China, según lo reportó el diario Beijing News. Su tarea es examinar millones de mensajes publicados en redes sociales y en sitios de microblogging, como Sina Weibo, considerado “el Twitter chino”. Luego de revisar el contenido, pasan la información a sus superiores, quienes deciden qué hacer.

Estos 2 millones de policías de Internet están capacitados para desarticular la coordinación de acciones colectivas por parte de la población en redes sociales. El número de censores de la red supera el número de efectivos de las fuerzas armadas, que alcanza los 1.5 millones, de acuerdo con el Ministerio de Defensa de China.

“Sólo debía realizar búsquedas a partir de palabras clave, revisar opiniones negativas y redactar un reporte”, cuenta Tang Xiaotao, contratado por el Gobierno para monitorear internet. “Recibimos entrenamiento en análisis de posts, juicio de portadas y tratamiento de situaciones de crisis”, concluye Xiotao.

El software, de 490 mil dólares, empleado por los ‘analistas de opinión’ rastrea qué tanto está siendo discutido un tópico según el número de comentarios, y las veces que el comentario ha sido compartido. De alcanzar una puntuación de 40/100, el sistema enviará un alerta para la toma de decisiones y acciones lo antes posible.

Si una persona es identificada incurriendo en actos que vulneren el ‘Gran Cortafuegos’, los castigos pueden ir desde una multa de 1.800 dólares por difamar al Gobierno o subir contenido ofensivo, hasta cumplir tiempo en la cárcel, según lo reporta Britney Wilkins.

Stella Wu, una joven china estudiante del máster de leyes de la Universidad de Texas, le habló a Prodavinci sobre la situación de Internet en su país. Wu sostiene que la censura en internet no es un problema para los chinos. “Muchas personas de la generación de mis padres ni siquiera saben que existe la censura en internet, mientras que para las generaciones más jóvenes, hay tecnología suficiente para escalar el muro y ver contenidos censurados”. La estudiante de leyes desestima la posibilidad de un castigo por parte del Estado. “Siempre y cuando no intentes activamente derrocar al gobierno o mover rumores, estoy segura de que a nadie le importa lo que digas en la web.”

No obstante, cuando Liu Xiaobo, ganador del Premio Nobel de la Paz (2010) participó en la creación de la Carta 08, firmada por otros 300 ciudadanos chinos, en la cual demandaban más libertad de expresión, derechos humanos y elecciones democráticas, el Gobierno lo sentenció a 11 años de cárcel por “incitar a la subversión contra el poder del Estado”.

Jilian York, directora del departamento internacional de libertad de expresión de la Electric Frontier Foundation afirma que “la historia se repite alrededor del mundo. En Kuwait, China, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, y en otros países, los blogueros están en la mira de gobiernos que pretenden anular las críticas y silenciar voces con cargos judiciales absurdos”.

La esposa de Xiaobo, Liu Xia, permanece incomunicada en su hogar desde que su esposo ganó el premio Nobel. Amnistía Internacional difundió un video en el que un grupo de activistas logró irrumpir en su casa para celebrar el cumpleaños de su esposo, al cual no puede ver.

Legislación Draconiana 

En distintos países se ha instrumentalizado a los poderes legislativo y ejecutivo para sofocar cualquier intento de libertad de expresión en internet.

Este mes, el Gobierno ruso prohibió el uso de memes que incluyan la imagen de una figura pública, en respuesta al alto flujo de memes con la imagen del presidente Putin. En Vietnam, el Ministerio de la Información y las Comunicaciones emitió el Decreto 72, que restringe el uso de blogs y redes sociales, al permitir exclusivamente la difusión de información personal y no de noticias, opiniones o cualquier información de interés público. En Gambia, la Asamblea Nacional emitió una ley que blinda al Gobierno contra cualquier detractor, estableciendo que “la difusión de noticias falsas sobre el Gobierno o funcionarios públicos será punible con 15 años de prisión o una multa de 3 millones de Dalasis (64,000 euros)”.

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Venezuela, al igual que Rusia, se sumó a la persecución de memes, al aprobar la Asamblea Nacional un acuerdo de rechazo en respuesta al meme emitido en la cuenta de Twitter del gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, en el que emplea una imagen de Tibisay Lucena, la presidenta del Consejo Nacional Electoral en referencia a un juego de fútbol. Fue acusado de “conducta misógina” y “espíritu antipatriótico”. Dos días después a la emisión del trino, Capriles fue notificado de una demanda por retardo perjudicial.

La religión ha sido la encargada de impulsar la censura en Arabia Saudita. La monarquía teocrática, cuyo sistema legal está basado en la Sharia, una interpretación rígida del Islam como código de conducta, ha prohibido la crítica a la religión y al gobierno, dando pie a la criminalización de la disidencia política.

Desde su llegada al país en 1998, internet está en la mira del régimen y ha sido objeto de una censura acérrima. En enero de 2011, el gobierno saudí aprobó la Regulación Ejecutiva para Actividades de Publicación Electrónica, una ley que establece normas en torno a los requisitos necesarios para que un sitio web pueda operar en el país.

De acuerdo con Reporteros Sin Fronteras (RSF), el artículo 7 de esta ley establece que las versiones web de los medios tradicionales deben ser aprobadas mediante una licencia otorgada por el Ministerio de Cultura e Información. Y cualquier solicitante de una licencia para establecer un sitio web en el país, deberá ser capaz de proveer documentos que prueben buena conducta además de educación secundaria completa.

Esta misma ley estableció multas de hasta 100.000 riyals (más de 21.700 dólares), así como el cierre temporal o permanente del sitio, para cualquier persona u organización que incurra en contravenciones a las regulaciones de Internet, tales como la “violación de los principios del reino”.

En distintos países la legislación se ha utilizado para criminalizar a blogueros y periodistas que buscan emitir sus opiniones libremente. Human Rights Watch reportó que la Corte Criminal Especializada de Arabia Saudita, un ente judicial creado en 2008 para manejar casos de terrorismo, estaba siendo “usada para criminalizar a disidentes pacíficos y activistas de derechos humanos con acusaciones politizadas, en procedimientos que violan el derecho a un juicio justo”.

Monopolio de Internet

La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) es la única empresa proveedora del servicio de comunicaciones de la isla, y se encuentra bajo control gubernamental.

La intención socialista de hacer iguales a los ciudadanos no opera en la isla. La penetración de internet en Cuba es del 25.7% según Internet World Stats. Sin embargo, la ONG Freedom House sostiene que sólo el 5% tiene acceso a un internet sin restricciones de contenido. Por mucho tiempo las autoridades cubanas responsabilizaron al embargo estadounidense por no permitirles contar con una infraestructura para habilitar una libre conexión a Internet. No obstante, desde que en 2011 Venezuela llevó el cable de fibra óptica, Alba-1, hasta Cuba, el internet de alta velocidad es una posibilidad en la isla.

Cuatro años después, la historia resulta la misma. El acceso a internet está limitado a funcionarios del Gobierno y la oferta comercial de la empresa está exclusivamente dirigida a extranjeros con residencia en Cuba. Según el sitio web de ETECSA, “El servicio de acceso a Internet se oferta a personas jurídicas y a personas naturales extranjeras con residencia temporal o permanente en Cuba”. Los residentes tienen acceso a centros de internet.

Pese a la intrincada situación, parece que nuevos aires llegan a la isla. Desde que se iniciaron los diálogos con Estados Unidos para reinstaurar las relaciones, las telecomunicaciones se han vuelto un importante punto en la agenda bilateral. Cuba anunció la apertura de 35 zonas de navegación con tecnología WiFi para la población general.

Hasta la fecha, el Gobierno de Cuba ha ejercido censura a través del monopolio, y el Departamento de Orientación Revolucionaria, se ha encargado de bloquear todo el contenido considerado “antirrevolucionario”. Con la nueva apertura del servicio de internet, se espera que mejoren las condiciones.

No muy lejos de Cuba se encuentra Venezuela donde, si bien no existe un monopolio del servicio de internet, el poder gubernamental tiene un alto nivel de injerencia en los proveedores. El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ordenó el bloqueo de 50 sitios web por publicar información cambiaria y ser “responsables de la guerra económica contra Venezuela”.

Durante las protestas estudiantiles en Venezuela, que se iniciaron en febrero de 2014, Nu Wexler, Manager de Comunicaciones de Twitter, confirmó que a los usuarios de CANTV les estaba siendo bloqueado el acceso a fotos de las manifestaciones publicadas en la red de microblogging. Wexler sugirió una alternativa.

Prófugos de la censura

A pesar de los sofisticados sistemas de censura que utilizan los gobiernos para neutralizar a las comunidades, hay importantes casos de organizaciones que luchan por evadir los controles, y activistas que se plantan ante el poder para denunciar y reportar la verdad.

Trial Tracker Blog (Freedom Matters)

A comienzos de 2014, el Gobierno de Etiopía encarceló a 6 blogueros y 3 periodistas del grupo Zone 9. El equipo desarrolló un blog en amhárico –lengua oficial en Etiopía– en el que promovían los derechos humanos, la justicia social y la libertad de expresión.

Ahora esperan una sentencia de entre 5 y 10 años en las cárceles de Kalinto y Kality, por “conspiración para cometer actos de terror y atentar contra el orden constitucional”.

Pudimos contactar para Prodavinci a Endalk Chala, el único miembro de Zone 9 que se salvó de ser hecho prisionero en Addis Abeba. Cuando las autoridades emitieron la orden de captura del grupo de blogueros, Chala, quien era profesor de periodismo en la Universidad Arba Minch, ya había abandonado el país para cursar estudios de doctorado en Estados Unidos.

A pesar de la distancia, Endalk Chala no ha olvidado a sus colegas en prisión. Reporta los avances del juicio y las audiencias a través del blog Trial Tracker Blog (Freedom Matters). “El blog nos ha ayudado a crear redes de colaboración y captar atención a nivel global sobre la censura y la problemática del periodismo en Etiopía”, afirma. El hashtag #FreeZone9Bloggers sigue siendo una tendencia en el país y se puede encontrar en más de 10.000 tuits. El blog pretende apoyar al grupo Zone 9 y ayudar a establecer redes de colaboración internacional contra la censura.

Libertad Colateral

Reporteros Sin Fronteras (RSF), habilitó un sistema de ‘espejos informáticos’ para hacer accesibles nueve sitios web censurados en 11 países: Rusia, China, Cuba, Irán, Vietnam, Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.

La operación que promueve la libertad de expresión se llama Collateral Freedom (Libertad Colateral). El sistema implementado por la ONG consiste en crear réplicas en directo de los sitios web, alojándolos en servidores de gigantes tecnológicos como Google, Microsoft y Amazon.

Los gobiernos podrían bloquear los sitios web réplica, pero de acuerdo con Reporteros Sin Fronteras es probable que no lo hagan, porque bloquear a Microsoft o Amazon también causaría —como daño colateral— que miles de empresas de tecnología que recurren a sus servicios de Cloud Computing, cesen operaciones, lo que tendría nefastas repercusiones económicas y políticas.

Entre los sitios web que han evadido el bloqueo de las autoridades de sus países, se encuentran: The Tibetan Post, bloqueado por China y Grani.ru, bloqueado en 2014 por Rusia, después de la cobertura que hicieron de la crisis de Ucrania. Más cerca, en el Caribe, se permitió acceso al sitio web Hablemos Press, una agencia independiente que a través de 40 corresponsales busca denunciar violaciones de derechos humanos cometidas por el ejército cubano en más de 15 provincias de la isla.

Diez años de cárcel

50 veces restalló el látigo sobre la espalda de Raif Badawi. La sentencia indicó que además de pagar una multa de 266 mil dólares y permanecer 10 años en prisión, Badawi debería soportar 1000 latigazos en su cuerpo. El castigo se dividiría a lo largo de 20 semanas: 50 latigazos cada viernes.

El fallo se produjo en 2013. De hecho fue arrestado en 2012 por abrir un el blog Saudi Free Liberal Forums, en el que expresaba su opinión y criticaba al Gobierno de Arabia Saudita. La corte de Jeddah lo sentenció por “violar los valores islámicos y propagar el pensamiento liberal”.

Aún desde la cárcel y cumpliendo su condena, Badawi se convirtió en un símbolo de libertad. El 1 de abril de 2015, salió al mercado alemán el libro 1000 Latigazos – Por decir lo que pienso, un volumen que contiene los textos de Badawi traducidos al alemán. En su trabajo, el bloguero alerta sobre el extremismo religioso, critica la situación de la mujer en la sociedad saudita y lamenta el miedo que tiene el gobierno saudí a la cultura y la educación. Cada viernes desde entonces, los latigazos que debe recibir Badawi por condena, han sido pospuestos. Se espera que el Rey Salmán bin Abdulaziz otorgue clemencia al bloguero, como suele hacer con algunos prisioneros en vísperas del Ramadán.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban-Ki Moon, ha expresado su preocupación por la censura en Internet: “Me perturba la forma en la que los Estados abusan de las leyes sobre el acceso a Internet. Es preocupante que los programas de vigilancia se estén volviendo tan agresivos. Entiendo que la seguridad nacional y las actividades criminales puedan justificar algunos usos puntuales y excepcionales de monitoreo, pero esa es una razón más para salvaguardar los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

El llamado de Ban-Ki Moon alude inclusive a democracias occidentales como Reino Unido y Estados Unidos que ahora figuran en la lista de “Enemigos de internet 2015” de Reporteros Sin Fronteras, por sus intensos programas de vigilancia y violación de la privacidad.

Hablamos con el director de Derechos Digitales. Es una ONG con más de 10 años de experiencia en la promoción y defensa de la libertad en internet, Claudio Ruiz, sobre la tendencia del poder a buscar controlar la red. “Internet significa la posibilidad del empoderamiento social. Ha sido fundamental para distribuir discursos críticos que antes sólo podían ser encontrados en “canales formales”, afirmó Ruiz.

Así como diferentes gobiernos utilizan mecanismos de censura en Internet, cada día aparecen más personas que evaden los obstáculos y desafían los controles para poder denunciar, opinar e informar. Han transcurrido apenas 24 años desde que la primera página web apareció públicamente. Este joven medio tecnológico seguirá siendo una arena de combate para la libertad de expresión.

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